Agoney exprime sus capacidades como artista en un primer álbum lleno de pasión y sentimiento que supera todas las expectativas

Hace tres años, un chico tímido que tenía miedo a mostrar sus sentimientos y composiciones entró en la academia de Operación Triunfo. A pesar de su enorme capacidad vocal, le aterraba ser expulsado del reality por si en el exterior no había nadie que quisiera seguir escuchándole. Pero la realidad fue bien distinta. Con una de las comunidades fan más fieles del concurso, este chico llamado Agoney ha conseguido publicar el pasado 28 de agosto su primer álbum con Universal Music: Libertad.

Después de mucho trabajo, sacrificio y ganar confianza en sí mismo, han salido a la luz nueve canciones que en media hora cuentan la historia más cruda y real de Agoney, como si de una biografía se tratase. Su pasión hacia la música no pudo evitar que se abriera en canal y soltara todas sus emociones e inquietudes en composiciones propias, sinceras y cuidadas al milímetro. Libertad no es un álbum cronológico, pero el orden de las canciones tiene un fundamento conceptual donde se aprecia la versatilidad artística del canario y sus mil facetas personales.

Musicalmente, el disco combina estilos y temáticas muy variadas que encajan perfectamente gracias a su enorme rango vocal y la estupenda producción que te deja con ganas de escuchar todas las canciones en directo. Aunque Agoney tomó un papel protagonista en todos los aspectos del álbum —composición, producción, arte y videoclips—, ha estado acompañado por un equipo extraordinario donde destaca el youtuber de música por excelencia: Jaime Altozano —quien ha prometido publicar un vídeo sobre Libertad—. Además, Agoney ha comentado en varias ocasiones que recibió consejos y mucho apoyo por parte de Mónica Naranjo, cuya influencia en el álbum es evidente en temas como Edén o Ángel caído.

Por otro lado, Agoney ha explotado al máximo la parte visual del proyecto a sabiendas de que la música también puede entrar por los ojos si el diseño artístico merece la pena. De esta forma, el canario ha trabajado con Joaquín Pérez a cargo de la edición y el fotógrafo José Bringas para conseguir un resultado final majestuoso: tres portadas que, sin pasar desadvertidas, ilustran y complementan con todo tipo de detalles a sus respectivos compañeros musicales.

Análisis individual por canciones

El álbum comienza con un preludio que, antes de ver la luz hace cuatro meses, Agoney ya había cantado en sus conciertos en solitario. Libertad, además de compartir nombre con el trabajo completo, necesita poco más de un minuto para presentar a la perfección lo que viene después: “Esto es mucho más que amor, mi libertad”. Se trata de un tema íntimo cuya producción va cogiendo fuerza mientras avanzan los versos que desembocan en una última nota encadenada con la segunda canción del disco: MÁS.

Sin duda, este single muestra la versión más pop y romántica de Agoney. La melodía de las estrofas abrazan el poderío vocal del estribillo donde el artista sustituye las lágrimas por agudos imposibles. La compuso poco después de salir de Operación Triunfo en un momento de soledad, dolor y nostalgia donde solo necesitaba escuchar “una vez más” la voz de todas aquellas personas que quería tener a su lado. Un momento que aprovechó para sentarse al piano y escribir una de las canciones más emocionales del disco que, gracias a los dos años de maduración, incorpora en la parte final las voces de un coro que pone los pelos de punta.

Soy fuego es la primera canción inédita del álbum que deja atrás el miedo y la oscuridad del pasado con un ritmo animado y una voz que comienza casi susurrando y termina gritando su libertad “al cielo”. Una canción que muestra el camino tan largo que tuvo que recorrer para aceptarse y ser su propio dueño. Incluso podríamos relacionar dos frases con la inseguridad que protagonizó su paso por OT: “Tanto tiempo de puntillas queriendo ocultarme. Me sentía tan pequeño y al resto gigante“.

El cuarto tema también lo escuchamos por primera vez con la salida del álbum. Perficción reúne toda la chulería de Agoney, sonidos electrónicos y voces distorsionadas que le convierten en un tema muy divertido con un estribillo digno de tener su propia coreografía en TikTok. La letra reflexiona sobre la idealización de un amor platónico cuya perfección no cree merecer, aunque más tarde abrirá los ojos y se dará cuenta de la ficción que él mismo creó en su cabeza. Un error que sirve como experiencia y del que extrae, al menos, un aprendizaje —”Y si me equivoqué, ¿qué?”—.

Black es la quinta canción del disco sobre la que ya hablamos en Discordia, pues vio la luz como el segundo single de Agoney hace justo un año acompañado por su mejor videoclip hasta la fecha. Una obra audiovisual donde encontramos la cara más intensa y crítica del artista con la hipocresía de las redes sociales y el mundo del espectáculo: “Solo el flash puede ocultar la verdad que nadie quiere”. Creerse mejor que el resto está a la orden del día en nuestra sociedad y Agoney no pudo evitar hablar de ello representándolo con su propia muerte y una producción dramática.

En el sexto tema también encontramos bastante intensidad, pero en esta ocasión está impulsada por la rabia de haber caído en las garras de una relación tóxica. Edén es, sin duda, una de las mejores canciones del disco por la preciosa elección de las palabras que componen la letra, el rollo R&B más melódico y el videoclip que, aunque sea muy sencillo, consigue transmitir toda su emoción. Es un tema demoledor que muestra a un Agoney roto, pero muy seguro de sí mismo al estar mandando a paseo con mucha elegancia todo el dolor que le hizo sentir esa persona: “Vete tranquilo a pasear por el Edén de lujuria y soledad”.

Quizás rompe totalmente con el drama de las dos pistas anteriores y trae baile y buen rollo que se aleja un poco del concepto del álbum —no hay que olvidar que Agoney no participó en su composición y fue la primera canción que sacó a la luz, aunque habría preferido debutar con MÁS—. El ritmo, la estética del videoclip y la coreografía inspirada en el voguing crea una atmósfera algo chicle, pero que consigue encajar en el trabajo completo al reforzar la idea de alcanzar la libertad y aceptarse después de extraer un aprendizaje.

Agoney vuelve a exprimir al máximo sus capacidades en un trabajo impecable de producción en su tema más arriesgado: Ángel caído. Con múltiples referencias religiosas y una sorprendente introducción hablada en inglés, la octava canción es una oda al sexo y la pasión. No pasan desapercibidos los gemidos del artista que se escuchan de fondo durante las estrofas, ni el verso bíblico del estribillo: “Pedid y se os dará”. Es un tema perfecto para reproducir y bailar en discotecas y pubs nocturnos que merece la consideración de explícito en Spotify.

El álbum llega a su fin con Volver a ser, una balada de cuatro minutos y medio llena de nostalgia por los días de niñez e inocencia; por un pasado que no es difícil echar de menos si te ahoga el presente y crees vivir en un naufragio continuo. Esta canción, como bien indica Jorge (@agodney_) en Twitter, es la representación musical de la portada de Libertad: después de varios años llenos de experiencias diferentes, Agoney consigue llegar a la orilla cargado de aprendizajes que le han permitido ser más libre que nunca. Todo esto lo refuerza la parte final del tema, donde la orquesta de Macedonia toma un papel protagonista y hace un guiño a la melodía de Libertad (preludio) invitándote a volver a la primera canción. Además de ser el cierre perfecto al disco, también fue la última que compuso el canario y que estuvo a punto de quedarse fuera por falta de presupuesto.

Con este disco, Agoney ha pasado de ser un concursante más de Operación Triunfo a ser un artista de los pies a la cabeza. Tiene ideas y proyectos de sobra para prolongar su carrera musical todo lo que quiera y espero que le des una oportunidad si has conseguido llegar al final del artículo sin haber escuchado antes el álbum. Si, por el contrario, ya te sabes todas las canciones de memoria, te recomiendo seguir prestando atención a los detalles y secretos que, sin duda, esconden estas nueve canciones que rebosan talento y verdad.