Aunque tu intuición haya relacionado el título de este artículo con series, no vamos a hablar (únicamente) de eso. Hay otro tipo de bandas sonoras mucho más arraigadas en la vida del común de los mortales y no se les da la importancia que realmente tienen en nuestro día a día.

Hablar de bandas sonoras con amplio calado entre el público lleva irremediablemente a pensar en ficción: hasta el más cinematográficamente ignorante es capaz de reconocer las canciones que forman parte de algunas de las obras más importantes del cine y de las series en las últimas décadas, aunque se exija una cierta cultura músical que todo el mundo tiene en mayor o menor medida. Títulos como Grease, Dirty Dancing, Toy Story o Friends poseen sendas bandas sonoras que te sabes —y cantas— incluso aunque no recuerdes haberlos visionado jamás.

Pero seamos honestos. Al margen de aquellas personas que se consideran grandes apasionadas de la ficción, ¿cuántos de nosotros empleamos la mayor parte del tiempo libre viendo una película o una serie? Está claro que Netflix —o ir a las las salas de cine— no es el gran protagonista de la rutina del ciudadano medio; de hecho, su consumo se aleja del que presentan las aplicaciones sociales como WhatsApp o Instagram, quizá por el detalle de la gratuidad, o tal vez porque es mucho más sencillo abrir una conversación que decidirse a comenzar una nueva serie. Eso sí, al igual que lo socialmente aceptado en el mundo occidental es poseer un móvil, un ordenador y aceso a internet, también se nos haría muy raro no tener al menos un televisor en casa con una antena conectada a él para ver las emisiones que operan en cada país. Por tanto, como coinciden los grandes teóricos de la comunicación de nuestro tiempo, la televisión sigue siendo el medio de comunicación más ampliamente democratizado.

Y ahora me gustaría poner el acento en quienes detestan lo que se ha dado en llamar “caja tonta”. ¿Qué aspectos son los que menos gustan de la tele? ¿La existencia de contenidos que se puedan considerar telebasura? ¿La dificultad para seguir una serie o película por tener que estar atado al día y hora en que esta se emita? ¿O… los bloques de publicidad? Sí, querido amigo: a nadie le gustan los anuncios. De lo contrario, no cambiaríamos de canal cada vez que una cortinilla interrumpe el programa de turno para informar que “volvemos en 7 minutos”. Sin embargo, tanto los que reconocen hacer eso, como los que directamente afirman no ver la tele, coinciden en algo: todos son capaces de relacionar las canciones de algunos de esos anuncios con el producto que se oferta en cada caso, cumpliendo con la elemental función persuasiva de la publicidad. Y algunas de esas bandas sonoras televisivas merecen ser analizadas detenidamente. Pero antes, una pequeña pausa.

Separador que indica la duración del corte publicitario. (Antena 3)

Canciones popularizadas por anuncios de TV

A lo largo de los últimos años, son muchos los artistas que se han dado a conocer gracias a diversas campañas publicitarias. Uno de los momentos cumbre en su elaboración, por paradójico que pueda sonar, se sitúa en el verano: la época estival es aprovechada por algunas grandes corporaciones para mantener su presencia pública a pesar de la reducción generalizada del consumo en los períodos vacacionales. Destacan sobre todo las marcas que ofertan bebidas edulcoradas y alcohólicas, de las cuales se lanza una promoción diferente cada verano desde hace más de una década. Tal fue el éxito de la primera campaña, realizada en el año 2009, que su banda sonora sigue siendo ampliamente recordada. Del grupo que está detrás del tema, Billie The Vision & The Dancers, se sabe que son suecos y que compusieron la canción expresamente para el anuncio; eso sí, el desconocimiento sobre ellos contrasta con la notoriedad que tuvo el tema protagonista, Summercat.

Toca volver a hablar de series, pero esta vez al hilo de la temática principal de este artículo. En 2014, poco antes de que Netflix irrumpiera en el mercado español, Antena 3 estrenó Velvet, ambientada en el Madrid de los años 60, con un éxito arrollador entre los espectadores. Ningún detalle pasó desapercibido para los televidentes; ni siquiera la canción con la que la cadena de televisión promocionaba la serie en sus cortes publicitarios. Birdy, una artista británica que en aquel momento tenía solo 16 años, ya se había dado a conocer en su país varios años atrás con un disco de versiones de otros temas, y su presencia en el anuncio de esta producción sirvió de catapulta para su música en España a través de la canción Wings, llegando a ser una de las composiciones que marcaron el año musical en el país. Curiosamente, un año después volvería a conseguir un éxito semejante con un tema de 2011, People Help The People, original del grupo Cherry Ghost y parte de su anterior trabajo de estudio.

Misma canción, dos anuncios diferentes

Pero no siempre es tan fácil vincular una banda sonora a una campaña publicitaria concreta. En ocasiones, se da el fenómeno de que una misma canción salta de un anuncio a otro sin que exista vinculación entre los productos ofertados en cada uno de ellos. Power, tema del rapero estadounidense Kanye West, formó parte durante varios años consecutivos de la promoción de un perfume —un tipo de publicidad que aparece sobre todo coincidiendo con Navidad—, para recalar finalmente en el anuncio de un coche. Lo mismo sucede con una canción de 1967, Happy Together, de The Turtles: comenzó siendo utilizada por una entidad bancaria hace aproximadamente un lustro, y años después se emplea para promocionar comida de mascotas.