Seguro que más de una y de dos veces tus amigos han visto que escuchabas reggaetón y te han dicho eso de “qué porquería de música”, “eso no se puede considerar música, es basura”, pero bien, ¿qué se puede considerar buena música?

El concepto de si una canción es buena o mala es tan simple como dependiente de los gustos de su receptor. Habrá gente que opine que Tusa de Karol G y Nicki Minaj es una bazofia en comparación con la Primavera de Vivaldi y, sin embargo, otros pueden pensar todo lo contrario.

Los gustos de cada uno son libres. No podemos ser copias y eso es lo que nos hace especiales y distintos. Ni la persona que opina que Tusa es una canción horrible posee la verdad absoluta, ni la que cree que la Primavera es el temazo por antonomasia.

Si bien, es cierto, que el reggaetón, el trap o el rap están considerados géneros inferiores respecto a la música clásica, el rock o el pop. Esto se piensa porque son géneros más urbanos que emplean una mayor simplicidad en las melodías al repetir un esquema de beats que sin embargo a la mayoría de personas invita a bailar.

También las letras de las canciones pertenecientes a estos géneros juegan un papel importante a la hora de decidir su nivel de calidad. Puesto que muchas de ellas incluyen palabras malsonantes, definen actitudes machistas o introducen un alto contenido de onomatopeyas o repeticiones de las mismas palabras, la opinión popular es que se trata de música de baja riqueza sonora.

Por el contrario, que esta sea la opinión de aquellos que se creen eruditos musicales no quiere decir que una persona con un pensamiento contrario no tenga una creencia tan válida como la suya. La preferencia de músicas más urbanas por la mayoría del público es fácilmente perceptible en las listas globales que crean plataformas especializadas en esta área como Spotify, Apple Music o Shazam, e incluso hace ver que no solo está en auge sino que también en aumento de oyentes.

Se debe entender que no es menos una persona que escucha algunos géneros urbanos en su día a día, y menos aún atacarla por hacerlo, que aquella que se cree la “crème de la crème” porque simplemente es oyente del último disco de Leiva o la música de los Beatles.

Que alguien sea capaz de concentrar en una misma lista de reproducción a cantantes como Camilo Sesto, Bruce Springsteen, Aitana, Benjamin Ingrosso, Pavarotti, C Tangana, Rosalía o Daddy Yankee es lo que realmente le hace un entendido en la materia y tener un buen gusto musical.

Encasillarnos solo en aquello que nos gusta nos hace ignorantes y recorta en conocimientos: si solo conoces la música de un cantante tu capacidad de opinión sobre el resto se encuentra mermada, por lo que tampoco tienes la suficiente potestad como para opinar de lo que escuchan el resto o de lo que dicen respecto a lo que a ti te gusta.

Ya para concluir me gustaría hacerlo con tres máximas: no juzgues sin saber y menos aún con conocimientos limitados, nadie sabe con certeza lo que es la buena música y en la variedad está el gusto.