Desde hace décadas se ha celebrado el 19 de marzo el día de los Josés, de los Pepes y de los padres, teniéndose pocas veces en cuenta a los que carecen de alguien a quien honrar ese día. Del mismo modo que la Navidad es impuesta a los inmigrantes con otras creencias, el Día del Padre y el Día de la Madre ejercen una presión sobre aquellos hijos huérfanos de uno o de ambos progenitores, que se ven obligados desde niños a realizar los mismos dibujos que sus compañeros regalarán a sus padres en ese día tan especial.

Hay una paleta infinita de tipos de padres y, sin entrar en juicios valorativos, hay hijos que simplemente no pueden considerar a su padre como tal, ya sea porque este brilla por su ausencia o porque no lo creen digno de ese nombre. Esto nos acerca a cuestionar la importancia y vigencia de la familia convencional tal y como es expresada por los medios: como algo unido, fuerte y presente.

La ausencia de una familia (que va más allá de la pérdida de una persona, si nos atenemos al sentido completo de la palabra), a pesar de presentar una disrupción natural, se ve en ocasiones compensada por el resto de relaciones importantes en la vida de alguien, aunque la carencia siga presente. De esta forma, las personas que no disponen de una familia en la que apoyarse tienen un grupo de personas al que consideran sus amigos o, en su defecto, una pareja, en los que sí que se apoyan. Aunque cada ámbito (familia, amigos y pareja) tiene sus circunstancias y su entorno, es imposible priorizar las tres de la misma forma.

Partiendo de una hipótesis personal que situaría las relaciones con la familia, las amistades y la pareja en una distancia concreta según la prioridad que se le da y la cercanía de la relación en parámetros subjetivos e individuales, encontraríamos los siguientes diagramas:

Amistades, pareja, familia

Aquellos para los que la familia no es la principal prioridad encuentran que su “familia elegida”, sus amistades y/o pareja, constituye el núcleo de su relaciones más importantes. En un diagrama triangular, siendo el punto central uno mismo, las relaciones se representarían así, siendo el punto más cercano las amistades, la pareja y finalmente la familia:

El diagrama 1 correspondería, por ejemplo, a Harry Potter, para quien progresivamente las amistades y la pareja terminan siendo la familia que proteger.

En una variación del diagrama 1 que se correspondiese con el orden “amistad-familia-pareja” encontraríamos al maravilloso Sebastian Flyte de la serie Retorno a Brideshead (1981). Un ejemplo más actual sería Sherlock Holmes en la serie de BBC, pues antepone a su único amigo Watson a su hermano, y ve a la pareja como algo innecesario que usar a su antojo (como al resto de personas, pero con una finalidad distinta).

Pareja, familia y amistades

Este diagrama es válido para aquellos que sí consideran a la familia una prioridad, pero que probablemente también consideran familia a su pareja. En este caso, se permite un intercambio de sitios entre “familia” y “amistad” (dependiendo de las circunstancias) mientras que el factor “pareja” tiende a concentrar las labores del apoyo familiar y la necesidad social.

El diagrama 2 correspondería, por ejemplo, a Noah Calhoun, Ryan Gosling en The Notebook (2004), quien quiere a Allie más allá de las imposiciones de su familia y del tiempo (si no la habéis visto ya podéis ir a verla con Kleenex de sobra)

Una variación del diagrama 2 que fuera “pareja-amistad-familia” correspondería a Romeo, que se suicida porque cree que su amada ha muerto y que venga la muerte de su amigo Mercurio asesinando al primo de Julieta. Un tipo intensito, Romeo. Otro ejemplo sería el personaje de Bonnie de Bonnie and Clyde (1967).

Familia, amistad, pareja

Quizá este sea el diagrama de cercanía más convencionalmente aceptado: la familia es lo más importante y lo más cercano, aunque estos dos adjetivos vayan siempre dados de la mano. La amistad iría a continuación y finalmente la pareja, que se ve como un aditivo a la vida pero no como una necesidad.

En el diagrama 3 encontraríamos, por ejemplo, a Shirley de la serie Community (2009), madre de dos hijos y amiga de cinco incomprendidos.

En una variación del diagrama 3 donde el orden fuese “familia-pareja- amistades encontraríamos al clásico personaje de Frasier o, en un terreno más contemporáneo, el de Emily/Amanda en Revenge (2011), que quiere vengar la muerte de su padre y para la que el amor es más importante que la amistad.

Los diagramas 1, 2 y 3 y sus consecuentes variaciones suponen una forma de análisis de prioridades y escala de valores que conviene cuestionarse a veces. Y tú, ¿qué diagrama eres?