¿Tú tampoco fuiste capaz de resolverlo?

El éxito de un juguete, como sucede con la ropa o la música, depende del contexto y de las generaciones. Igual que las muñecas repollo triunfaron en la década de los 80, ahora es el turno de las LOL y su desorbitado precio. Del mismo modo, la Game Boy y el Tamagotchi fueron la bomba durante un tiempo, pero se vieron colapsados por la Nintendo DS y los videojuegos online. Pero si hay un juguete que no pasa de moda a pesar de cualquier factor es el cubo de Rubik.

El invento del arquitecto húngaro Ernö Rubik está considerado el juguete más vendido del mundo desde su comercialización en 1977. Resulta curioso, pues para resolverlo era necesario comprar un libro que explicara los pasos y algoritmos necesarios. Ahora con Internet parece más fácil, pero para encontrar un tutorial primero tienes que aceptar que no podrás completarlo cara por cara o por casualidad. El propio creador del cubo tardó un mes en resolverlo, mientras que el inglés Graham Parker necesitó 26 años para encontrar la solución sin ningún tipo de ayuda.

Parte del éxito actual del cubo de Rubik, llamado “cubo mágico” en un principio, deriva de sus miles de fans repartidos por todo el mundo. El mejor ejemplo de cubo adicto lo encontramos en un youtuber español con 2,4 millones de suscriptores. Bajo el pseudónimo de Cuby ha publicado los tutoriales más vistos de la plataforma, cientos de unboxings y varias recopilaciones de su colección de unos 600 cubos de tamaños, marcas y versiones diferentes. Entre el Pyraminx, Megaminx y las esferas, el concepto de cubo de Rubik es ahora mucho más amplio que hace unos años.

Una vez que sabes hacer el cubo, resulta inevitable querer hacerlo en el menor tiempo posible. En eso consiste el speedcubing. La motivación por ser el más rápido congrega a cientos de aficionados en la WCA World Championship, celebrada cada dos años a nivel mundial. El objetivo para muchos es superar el actual récord de Yusheng Du, que resolvió el clásico cubo 3x3x3 en 3,47 segundos. Pero esta no es la única categoría. También puedes ser el mejor con los pies, con una mano o con un cubo 7x7x7, incluso a nivel nacional o regional. La Asociación Española de Speedcubing celebra competiciones que, al verse suspendidas por la crisis del coronavirus, han sido sustituidas por el Cuarentena Open 2020.

El cubo de Rubik en la cultura

Cuando un juguete se convierte en un símbolo, su aparición en la cultura es inevitable. El ejemplo más claro es el cubismo de Rubik o rubikcubism, un estilo artístico basado en la creación de obras juntando cubos con diferentes posiciones. El francés Invader hizo una versión de La Mona Lisa con esta técnica y la vendió en una subasta por 480.000 euros (mucho más de lo que costaron los 330 cubos que conforman la obra). Otro ejemplo sería el maravilloso cortometraje Scrambled (2018) o la serie de animación Rubik, the Amazing Cube (1983).

Más allá de las expresiones artísticas que puedan surgir a raíz del propio juguete, lo cierto es que la cultura popular no ha dejado atrás el diseño de Rubik. En la música, artistas como Katy Perry, Eminem o Melendi lo mencionan en sus letras; de hecho, muchos se pueden ver representados en el mítico verso de Arnau Griso: “Nunca acabo un cubo Rubik“. En el cine, el juguete hace cameos en películas como Hellboy (2004) de Guillermo del Toro o WALL·E (2008), donde vemos al protagonista flipar cuando el robot EVE lo resuelve en un momento (como ya ocurre en la vida real). Por supuesto, Los Simpson no podían quedarse atrás y mostraron el cubo hasta en seis ocasiones.

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Homer Simpson resolviendo cubos. (SLIDESHARE)

Mi camino hacia el mundo cubero

Entonces, ¿cuál es el secreto de su fama? El cubo de Rubik es un juguete sencillo a primera vista que te atrapa cuando reconoces su complejidad. En ese momento puedes hacer dos cosas: una es cambiarle las pegatinas porque te invade la frustración o directamente esconderlo en un cajón, y la otra es buscar un tutorial y comprar un cubo que gire mejor, uno de colores pastel, uno con forma de triángulo… No hace falta que os diga el camino que tomé yo, pero es cierto que necesité varios empujones.

De pequeño había toqueteado alguna vez el cubo, pero como lo máximo que conseguía era hacer dos caras por casualidad no le presté mucha atención. Hasta que un día de 2013, viendo Tú sí que vales, cuatro chicos bajo el nombre de Kukinet dieron un espectáculo de cubos muy aplaudido. Fue entonces cuando descubrí que interesarte por algo es mucho más fácil si alguien consigue transmitirte su pasión. Aún así, necesité más impulsos. En el instituto no era difícil encontrar alumnos con el cubito y la televisión seguía mandándome señales. De esta forma, los trucos de magia de Raymon y la memoria de Berta con el cubo en Got Talent fueron la guinda de mi pastel, y espero que este artículo sea la vuestra.

Bonus track: Os dejo un vídeo a cámara rápida mientras resuelvo tres cubos de Rubik. Con el primero, al ser de peor calidad, tardo 1′ 40”, mientras que la suavidad del tercero me permite terminarlo en 50”.