Este año el D’A Film Festival de Barcelona se ha visto obligado a celebrarse de manera ‘online’, adaptándose así al panorama actual. A través de Filmin se ha podido disfrutar durante diez días de 65 títulos de todo tipo.

El cine de autor traspasa cualquier barrera, incluso una pandemia mundial. Os traemos cuatro películas maravillosas que no tienen desperdicio, llenas de personalidad, creatividad y libertad artística.

Los lobos – Samuel Kishi Leopo

Esta película mexicana trata sobre la vida de una joven madre que, junto con sus dos hijos, decide salir de su país en busca de una vida mejor. Las experiencias de la forzada inmigración latinoamericana a Estados Unidos se ven reflejadas desde la perspectiva de dos niños de cinco y ocho años, cuyo único deseo es ir a Disney, tal y como su madre les ha prometido.

Los pequeños pasan los días encerrados en un pequeño e inhóspito apartamento esperando a que su madre vuelva de trabajar. Se ven obligados a crear un mundo imaginario entre cuatro paredes y a observar el mundo exterior a través de la ventana.

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Fotograma de ‘Los lobos’ (2019)

Este filme, basado en las vivencias del director, destaca tanto por el guion, como por la fotografía y las actuaciones. Trata de una manera real a la vez que íntima e inocente la dura situación de muchas familias que se ven obligadas a emigrar.

La reina de los lagartos – Burnin’ Percebes

Comedia romántica, ciencia ficción y humor absurdo, todo esto rodado íntegramente en Super-8. Filmada a toma única durante diez días, los cineastas Juan González y Fernando Martínez (Burnin’ Percebes) se arriesgan con una propuesta de lo más particular.

La historia de un lagarto extraterrestre (Javier Botet) que vive un romance veraniego con una madre soltera (Bruna Cusí) llega a su fin cuando este tiene que volver a su planeta. Escenas absurdas, naturales y diálogos incómodos hacen de este filme una pieza realmente curiosa y creativa que invita a reflexionar sobre si el amor tiene fecha de caducidad.

De lo más destacable en esta película es la banda sonora, compuesta por Sergio Bertran, al más puro estilo de los pasos de Semana Santa. La combinación entre la grabación en analógico (con todo el grano, suciedad y desenfoque que conlleva), la temática marciana y la música de procesión es absolutamente explosiva, por extraño que parezca.

Little Joe – Jessica Hausner

La directora austriaca presentó en el festival esta película de ciencia ficción distópica. En ella, una científica desarrolla genéticamente una flor cuyo olor químico transmite la felicidad. Quién diría que esta obra sobre virus y contagios llegaría al público en un momento en el que realidad no se queda atrás.

Este filme es toda una metáfora que critica las consecuencias que puede ocasionar la modificación genética. La autenticidad de los sentimientos humanos y la felicidad a pesar de todo se adentran en una lucha en la que la creadora tendrá que pelear contra su propia creación.

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Fotograma de ‘Little Joe’ (2019)

La paleta de colores empleada durante toda la película es impecable y crea atmósferas frías que terminan tiñéndose de un rojo peligroso. La combinación de colores vivos y luminosidad hace de Little Joe una película verdaderamente atractiva y cuidada.

Mating – Lina Mannheimer

Este documental sobre la vida de dos “millenials” no era la idea original de la directora. Lina Mannheimer tenía pensado seguir las vidas de jóvenes durante un año a través de internet, quienes se grabarían a sí mismos, darían acceso a su mensajería y se verían con ella semanalmente por Skype. Todo el plan se ve alterado cuando dos de los participantes del proyecto se conocen por necesidades de producción. La chispa que salta entre ambos hace que la directora replantee toda su idea y decida seguir las vidas de ambos mientras construyen su relación de amistad, intimidad y romance.

El hecho de que sean los mismos protagonistas quienes graban videoblogs contando sus experiencias y sentimientos hace que el espectador se sienta mucho más cercano a ellos, teniendo una visión privilegiada de sus vidas.

El espectador se vuelve uno más dentro de la relación, sufriendo sus desamores, penas y alegrías como si fueran propias. Autenticidad sin filtros. Mating muestra la complejidad de los sentimientos, llenos de contradicciones y peculiaridades. Resulta muy sencillo sentirse identificado con los protagonistas, que sufren y disfrutan tanto a través de la pantalla como en carne y hueso.

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Fotograma de ‘Mating’ (2019)