Discordia alcanza su décima recomendación para presentar tres obras made in Spain. La relevancia internacional de Rosalía o La casa de papel han ilustrado una España alejada de la figura de un toro y su tradición arcaica con la que pueden sentirse representadas nuevas generaciones. En este sentido, las siguientes líneas ofrecen talentos nacionales que merecen una oportunidad.

Música: Cristina Len

La cantante catalana lleva dos años buscando un hueco en el mundo de la música. Desde la publicación de su EP not for my ex, Cristina ha experimentado con diferentes géneros sin perder de vista el RnB y el neo soul. También ha compuesto temas en español, como su éxito Sudas de mí, que reúne más de 110 mil reproducciones. La sinceridad de su música desprende un rollo y una personalidad tan marcada que resulta imposible no ponerse en bucle esta lista en YouTube de sus mejores canciones (bajo mi humilde opinión).

Literatura: LGTB para principiantes de Daniel Valero (@TigrilloTW)

Este libro, publicado en 2019, existe porque la sociedad necesita leerlo si queremos seguir avanzando en valores de respeto y diversidad. En él, Tigrillo responde a cien preguntas relacionadas con el colectivo LGTB para tumbar y desmentir tópicos. Es una lectura muy ligera sobre las orientaciones sexuales, la identidad de género o la historia de las personas LGTB que invita a la reflexión y deconstrucción de la “cisheteronormatividad”. Como él dice, habla de una ciencia social dando su visión como activista y miembro del colectivo para educar y hacer comprender los motivos de su reivindicación. Porque esta lucha es mucho más que el mal denominado “Orgullo Gay” que muestran los medios de comunicación una vez al año.

Cine: La novia de Paula Ortiz (2015)

La película (disponible aquí) está basada en la clásica tragedia de Federico García Lorca: Bodas de sangre (1931). La adaptación es una verdadera maravilla. Mantiene la esencia de sus enigmáticas metáforas y consigue momentos álgidos de tensión, angustia y miseria. De hecho, los propios personajes recitan versos de la obra original. Pero si algo destaca en este filme es la cuidadísima dirección de fotografía, por la cual recibió uno de sus dos Premios Goya (a pesar de estar nominado en 12 categorías). Hay secuencias tan bellas y potentes visualmente que no sabrás si estás viendo una película o leyendo un poema.