Esta recomendación pretende ilustrar las reivindicaciones del colectivo LGTB con tres obras actuales que viajan atrás en el tiempo para conocer la raíz de su discriminación. El objetivo de estas historias es concienciar al gran público y hacerlas más visibles que nunca a través de la ficción, la comedia y la más cruda realidad. No podrás evitar emocionarte al pensar que el dolor que reflejan los protagonistas fue, es y seguirá siendo real hasta que el mundo evolucione.

Serie: ‘Pose’ (2018-)

Esta serie estadounidense —disponible en Netflix— está interpretada en su mayoría por mujeres trans que cuentan la historia de su colectivo en los años 80. De momento, sus dos temporadas nos transportan a la cultura ball donde personas racializadas y latinas del colectivo LGTB se reunían de noche para desfilar y competir por sus preciados trofeos. También tratan la proliferación del sida que, por aquel entonces, no tenía un tratamiento eficaz. Aun así, el instinto de supervivencia de sus personajes, sus ganas de vivir a pesar de tenerlo todo en contra, el amor de Blanca hacia sus “hijos” y los maravillosos toques de humor de Elektra te mantendrán pegado a la pantalla.

Cine: ‘Pride’ de Matthew Warchus (2014)

Basada en hechos reales, esta película británica narra la historia de un grupo de personas LGTB que decidieron apoyar la lucha minera del 1984 en Reino Unido. Bajo las siglas LGSM (Lesbians and Gays Support the Miners), el comunista Mark Ashton lidera un movimiento interseccional para intentar unir dos reivindicaciones, aunque él y sus compañeros no lo tendrán fácil. De nuevo, la emoción se funde con el sentimiento de reivindicación y el humor para homenajear unos acontecimientos que definen a la perfección el lema “la unión hace la fuerza”.

Literatura: ‘Boy Erased (Indentidad borrada)’ de Garrard Conley (2016)

Garrard Conley narra en este libro su experiencia real en una terapia de conversión con 19 años, en 2004. Bajo la creencia de que su atracción por los hombres era una enfermedad que podía desaparecer con “tratamiento”, sus padres profundamente religiosos no podían consentir mantener a un hijo homosexual. La historia está marcada por “el pecado”, la culpa y la vergüenza de un joven estudiante al que han arrebatado su identidad y cuyas vivencias siguen repitiéndose en la actualidad —solo siete países del mundo han aprobado leyes contra este tipo de actividades—. Además, el director Joel Edgerton adaptó el libro a la gran pantalla en 2018 con el mismo título.

Diseño sin título
Portada de la traducción española del libro de Garrard Conley, publicada por la Editorial Dos Bigotes.