Enfrentarme a una hoja en blanco siempre ha sido mi mayor reto. El miedo a escribir mal o a no saber transmitir con palabras lo que estoy pensando me genera inseguridad.

Cuando era pequeña solía ir a clases de pintura una vez por semana. En ningún momento pensé en ser pintora de mayor ni nada parecido; sabía que no era buena, pero aun así me relajaba pintar y dibujar. Nuestra profesora, Lourdes, nos contaba las historias de grandes artistas como Matisse, Arcimboldo o Frida Kahlo, de los nos enseñaba diferentes cuadros que luego dibujábamos como podíamos. Nos solía decir que “los niños que mejor dibujan son aquellos que lo hacen sin miedo a equivocarse”. No sé cuántas veces me lo tuvo que recordar Lourdes para conseguir animarme a dibujar sin miedo.

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‘Desnudo azul II’ de Henri Matisse (1952).

Pese al miedo a dibujar mal, eso era algo que me suponía mucho menos esfuerzo que escribir. La diferencia era que, mientras la primera disciplina la consideraba un hobby, la segunda era mi sueño. No me importaba ser mediocre dibujando, pero me causaba pavor el mero hecho de pensar que la escritura no era mi fuerte.

El terror que puede causar un folio o un lienzo en blanco es capaz de bloquear al artista. El miedo a no hacerlo lo suficientemente bien, a no emocionar al espectador o incluso a que alguien te diga que no sirves para lo que se supone que es tu mayor pasión son, en ocasiones, razones de sobra para ni siquiera atreverse a intentarlo.

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‘Mujer escribiendo sobre una mesa’ de Thomas Pollock Anschutz (1905).

Por ese motivo, en mi cabeza modifico la frase de Lourdes y la adapto a mí misma. Me convenzo de que “los niños que mejor escriben son aquellos que lo hacen sin miedo a equivocarse”. Sé que si no escribo, nunca podré mejorar. Por eso, intento hacerlo sin miedo; ya me encargaré de corregir los errores una vez esté terminado el texto.

Es normal que tengamos las expectativas altas en nosotros mismos hacia prácticas en las que nos gustaría destacar. Pero no podemos esperar ser el mejor nadador del país sin haber invertido horas y horas nadando. El miedo a enfrentase a la realidad puede hacer que te refugies en una burbuja durante toda tu vida y que no consigas tus objetivos. En disciplinas como la escritura, y pese a que también sea necesario el talento, es muy importante la práctica. A escribir se aprende escribiendo y si te da miedo hacerlo mal, nunca mejorarás.

A continuación, dejo diez consejos que me ayudan a enfrentarme diariamente a uno de mis mayores miedos: escribir. Quizás no le sirvan a todo el mundo, pero siempre pueden ser de gran ayuda.

Consejos para combatir el miedo a escribir

  1. Escribir lo primero que se pase por la mente, ya se le dará forma después.
  2. Ya que la inspiración llega en cualquier momento, es esencial escribir, ya sea en un post-it, en las notas del móvil o en una servilleta.
  3. Leer, leer mucho.
  4. Enseñar el resultado a personas de confianza que te apoyen.
  5. Escribir aunque sea para guardarlo para uno mismo.
  6. Nunca reprimir las ganas de escribir.
  7. Tener confianza en el talento y capacidades propias.
  8. Buscar un tema, hacer borradores y lluvias de ideas.
  9. Escribir sobre cosas que te inquieten o interesen.
  10. Dejar reposar el texto.