No es nada nuevo tener que hacernos a la idea de que nuestra vida cotidiana tal y como la conocemos va a cambiar a partir de ahora. Las restricciones seguirán vigentes, la mascarilla formará parte de nuestro atuendo y la distancia social es una realidad que deberemos cumplir para evitar contagios.

Aunque se trata de un aspecto superficial que a día de hoy se encuentra en un segundo plano y no forma parte de nuestras prioridades, el mundo de la moda también se ha visto afectado por la pandemia. Aunque esta industria ya está acostumbrada a los constantes cambios para satisfacer las nuevas “necesidades” de una sociedad condicionada por el consumismo y nuevos productos que sustituyen a los anteriores, el confinamiento ha supuesto un giro de 180 grados para prácticamente todos los sectores, incluso para aquellos más flexibles ante una situación que parecía asimilarse más a la ficción que a la propia realidad. 

Desfiles

Cuando el brote del virus y su propagación se hacía cada vez más patente, el impacto en la moda no se vio reflejado únicamente en su producción y venta, sino que los desfiles donde las marcas tienen su mejor oportunidad para mostrar nuevas prendas también quedaron totalmente anulados. Destaca la Semana de la Moda en Milán que se celebró del 18 al 24 de febrero de 2020, fechas en las que ya había indicios del virus en Italia. Diseñadores como Giorgio Armani o Laura Biagiotti tomaron como medida preventiva celebrar sus presentaciones sin público. Semanas más tarde, Italia se convertía en uno de los focos principales de contagio.  Le siguió la Semana de la Moda de París en la que el virus produjo la ausencia de seis firmas chinas en sus pasarelas, además de la cancelación de los desfiles en Shanghái.

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Fotografía de Roberto Diz. (ImageNet)

Las plataformas online ya están dentro de los planes de los diseñadores como vía para transmitir sus desfiles. Esta iniciativa, tomada por Shanghái en marzo y por Londres en junio, parece el futuro más próximo para las ciudades que les preceden. En el caso de España, la 080 Barcelona Fashion está prevista en formato digital del 14 al 17 de septiembre mientras que la Fashion Week de Madrid ya ha anunciado su llegada a la capital del 10 al 13 de septiembre tanto de manera online como presencial. En cambio, la Mercedes-Benz Fashion Week Ibiza ha sido aplazada a 2021. Esta nueva presentación de las colecciones permitirá un mayor alcance a nivel global gracias al streaming y lo más importante: la seguridad sanitaria. Pero, ¿cambiará esto definitivamente la manera de hacer desfiles?

Tiendas

Por otro lado está el sector de la producción y ventas. A partir de la fase 1 ya era posible acudir a una tienda de ropa sin cita previa y cubriendo todas las medidas sanitarias. Aunque el cliente podrá seguir con cierta normalidad sus compras, el impacto está, al igual que en otros sectores, en el despido de un gran número de trabajadores y en el cierre de tiendas, especialmente para los comercios locales que desde un principio no contaban con recursos como la venta online para intentar cubrir gastos durante estos tres largos meses. Las campañas y rodajes están retomando su curso, pero hasta ahora eran los propios modelos los que tomaban las fotos desde su casa. Puede que esto también le haya aportado un sentimiento de cercanía y convicción que “necesitábamos” esa prenda, aunque en su mayoría pasáramos el día en pijama o con lo primero que encontráramos en el armario. 

Responsabilidad de las marcas

El sector de la moda también ha contribuido con donaciones y producción de material sanitario. Como no era de extrañar, algunas marcas se han sumado a la venta de mascarillas reutilizables, un “accesorio” que ha llegado para quedarse durante un tiempo. Otra de las cuestiones sobre las que también se ha puesto el foco en la industria textil es el impacto medioambiental que lleva arrastrando durante tanto tiempo. Se tiene conocimiento de ello, pero no parece ponerse demasiado interés en cambiarlo. Resultaría interesante que tras esta situación se tomara más consciencia y las marcas adoptaran medidas más responsables en su producción y venta. 

Todo ha cambiado, el mundo ha cambiado y nosotros con él. Ahora mismo el menor de nuestros problemas es pensar en las nuevas tendencias, sin embargo, la industria textil sigue siendo una fuente de ingresos, de trabajo y de entretenimiento, y ahora está en nuestras manos lograr la transición a un consumo más respetuoso y una nueva visión de la realidad que sin duda se verá reflejada en la historia de futuras creaciones.