La mayor causa de ruptura de las parejas no son ni las grandes tragedias ni los cambios drásticos, sino pequeñas nimiedades que distancian y cansan

No me llama nunca por teléfono, no me da los buenos días, flirtea con todo el mundo, habla mal a su familia, pero “son tonterías”. ¿Quién no ha encontrado tonterías en su pareja que le echan solo un poquito para atrás? Tan poquito para atrás que no parece necesario mencionarlo. Parece casi estúpido comentar esas ideas que te vienen a la mente, cosas que sin duda querrías que cambiasen. ¡Pero son tan pequeñas! No hace falta hablar de ellas, ¿o sí?

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Las tonterías surgen de miedos que no queremos verbalizar por temor a que sean o se hagan realidad. Miedo al rechazo, a la infidelidad, a la soledad; miedo a aburrir, a cansar, a que nos dejen de querer. A veces, no se quieren hablar por el mismo miedo a que sea cierto que tu pareja pueda estar aburriéndote, cansándote o perjudicándote. Estos miedos están presentes en todas las relaciones y suelen descubrirse en el pinchazo en el estómago de una de esas tonterías.

Ay, la comunicación

Estamos hartos de oír lo importante que es comunicar con tu pareja, pero eso es solo porque seguimos haciéndolo mal. No se trata de discutir ni se trata de contarse absolutamente todo. Comunicar es tener una mente abierta a la crítica (constructiva).

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Un zumito de naranja es una buena excusa para empezar a decir lo que te irrita.

Es necesario crear un ambiente relajado y de comprensión para hacerlo. No se trata de criticar a tu pareja y de humillarla, sino de que sea consciente de ciertas actitudes y de cómo te afectan. Debe tratarse siempre de una crítica constructiva, que pueda realmente hacer algo para mejorar la relación. Si se hablan las cosas lo más pronto posible y se establecen el ambiente y diálogo correctos, hay una gran probabilidad de que no llegues nunca a discutir de forma agitada con tu pareja. Se trata de escuchar, entender, hablar, explicar y ceder, si se da el caso. Es una cosa de dos. Ten en cuenta que tu pareja también puede encontrar ciertas tonterías en tu comportamiento y que deberás tener la misma actitud abierta hacia sus comentarios.

Tonto no siempre es el que hace tonterías

A la hora de recibir la crítica constructiva debes pensar si el acto que está dando lugar a ese pensamiento en tu pareja y el miedo que está detrás es algo que quizá quieres despertar. Por ejemplo, hablas mucho de tu ex y eso hace que tu pareja se sienta insegura; puede ser que hables de tu ex porque te gusta seguir manteniendo la amistad con las personas con las que has tenido relaciones profundas o porque no la has superado y es algo de lo que en realidad quieres que tu actual pareja se dé cuenta. Detrás de las tonterías hay miedos y preguntas, y es eso a lo que debes contestar. Por ello, es necesario estar preparado para mantener un diálogo atento y honesto, tanto con uno mismo como con tu pareja.

Tontería + tontería + tontería = BOMBA

Si se recibe un buen resultado tras hablar la primera tontería, ya sea una rectificación por parte de la pareja o hablarlo hasta calmar la inquietud existente, se fomenta el hablar las futuras tonterías que pueden surgir por ambos bandos y por tanto se evitará una explosión cuando probablemente sea demasiado tarde. Si no se habla la primera tontería, es probable que las siguientes se acumulen y se propicie una de esas bombas salidas de la nada que hacen que tu pareja diga “pero de dónde sale esto” y que hasta te sorprenda a ti mismo.

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Ejemplo gráfico extraído de la última discusión con tu pareja.

Invertir en tu relación

Ninguna pareja es perfecta. Todas se rozan, chocan, se irritan y se desentienden de vez en cuando. Si eres consciente de que te has guardado algunas tonterías con tu actual pareja, es posible que vaya siendo hora de soltarlas. Incluso si han pasado meses y sientes que ya no te afecta, lo más probable es que si se dieran las mismas circunstancias sientas el mismo miedo y la misma incertidumbre, por lo que conviene hablar las cosas aunque haya pasado un tiempo, para así crear una verdadera perspectiva de futuro en la relación. Lo más fácil es no hablar de asuntos difíciles, pero si continúas callando las cosas que te preocupan estás desprestigiando tus sentimientos, y haces que tu pareja tenga mayor facilidad para hacer lo mismo.

Pongamos un ejemplo: tu pareja te dice que siente que te da vergüenza ir con él/ella por la calle. Tú puedes tomártelo de varias formas: A) puedes decirle que no tiene razón ni tiene sentido en lo que dice, en cuyo caso es poco probable que vuelva a intentar contarte cómo se siente, o B) puedes preguntarle por qué siente eso. A veces es tan “tonto” como que no le das la mano por la calle, que no la presentas cuando te encuentras con alguien, o porque no subes contenido con ella a redes sociales. En ese momento, puedes explicar sinceramente (no se trata de justificar a la defensiva) que no te gusta ir de la mano y que te gusta mantener tu perfil en redes profesional, pero quizá te das cuenta que sí hacías algo torpe: no presentarla. Y eso es importante para tu pareja. Y, por tanto, es algo donde puedes rectificar la próxima vez para asegurarle que has entendido cómo le ha hecho sentir y que no quieres que se sienta así. Esto fomentará que tu pareja te siga hablando de las cosas que le preocupan en la relación, y fortalecerá el vínculo.

Nadie nace sabiendo estar en pareja, aunque surja de forma natural. Es un constante aprendizaje de entendimiento, de dedicación y de esfuerzo para con tu pareja. Aprender a comunicar de verdad, efectiva y sinceramente, implica directamente no solo en una mayor duración de la relación, sino en mejores condiciones en el tiempo que deba durar esta (porque no todas las relaciones están para durar).