La evolución de la noción de autor en un arte cada vez más industrializado, colectivo y estandarizado

En la actualidad, un autor se define como la persona que crea una obra. Sin embargo, este concepto ha ido evolucionando a lo largo de la historia. Aunque su inicio se encuentra en la Antigüedad clásica, en aquel momento los artistas eran simples artesanos de un oficio como otro cualquiera. La noción de autor actual ligada a conceptos como la originalidad, la autoridad y la propiedad nace en el Renacimiento para consolidarse y reivindicarse finalmente durante el S. XVIII con el Romanticismo alemán. Hoy en día, la dimensión de la autoría sigue siendo un campo confuso para el público que sigue creciendo y que varía dependiendo del campo artístico en el que se encuentre.

Por mucho que tú, tus conocidos o incluso los medios de comunicación presenten una película por el nombre de los actores que la protagonizan, la mayoría de personas con un mínimo conocimiento de la industria cinematográfica son conscientes de que el afamado actor está lejos de ser el autor de la obra. De hecho, aunque lo habitual en el mundo académico es atribuirle la autoría al director, por regla general este no trabaja solo. Incluso los directores más noveles se ayudan de amigos y conocidos para crear sus obras. Es obvio que, aunque no se sea del todo consciente de la cantidad de profesionales que aportan su granito de arena para la construcción de un audiovisual (iluminadores, cámaras, scripts, sonidistas…), se atribuye la existencia de la película a un ente plural de personas.

En el ámbito musical tampoco está claro quién merece llevarse el título final de autor. Dejando atrás los tecnicismos de los premios, en la mayoría de los casos el publico general da por sentado que la canción es obra únicamente del cantante que la interpreta. Da igual si detrás del sonido se encuentran compositores, productores o escritores que la han desarrollado artísticamente casi al completo. Probablemente, esta idea viene de la posibilidad real de que un artista llegue a desarrollar, sino todas, la mayor parte de las actividades del proceso creativo de una canción. Con todo, la industria musical ha evolucionado hasta desarrollar un proceso de creación artístico colectivo parecido al del audiovisual en el que un gran equipo de especialistas de diversos ámbitos trabajan unidos para crear el próximo hit del verano de la forma más perfecta.

Un caso similar puede encontrarse en los creadores de contenido online. El youtuber tradicional era el creador íntegro del audiovisual. Ellos mismos se encargaban de crear la idea, escribir el guion, preparar el escenario, grabar, interpretar, editar, subir e incluso publicitar su obra. Con todo, el mundo influencer también ha evolucionado. Muchos de los grandes nombres de YouTube han desechado su artesanía para contar con todo un equipo de marketing, producción, edición y hasta escritura; pasando a convertirse en estrellas que se limitan interpretar.

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‘L’atelier d’artiste’ de Angelo Asti.

Con un cuadro o una novela no ocurre de la misma forma. Los conceptos de escritor y pintor son mucho más individuales y están mucho más delimitados en el ideario colectivo. Esto sucede porque el proceso de creación en la pintura y en la escritura no ha evolucionado al mismo punto que la industria cinematográfica o la musical. Con todo, esta transformación sí se está empezando a producir a un ritmo más lento a nivel digital donde cada vez existen más novelas u láminas colaborativas. Todo ello puede ser un indicio de unas industrias literaria y pictórica cada vez más cercanas a la estandarización, como en el cine o la música. ¿Qué pasaría si en la creación de un libro hubiera diferentes personas para desarrollar la historia, los personajes y escribir? ¿Sería necesario cambiar la idea de autor entonces?

De toda esta reflexión se puede concluir que los cambios en los procesos de producción del arte, sobre todo en aquel pensado para el gran público, han provocado que se tenga que replantear la noción de autor para pasar de una dimensión individual a una colectiva cada vez más estandarizada. Lejos quedan las obras en las que un único autor realiza todo el proceso. Una creación actual suele ser el resultado de una combinación de decisiones artísticas coordinadas que dan lugar a una gran construcción.