La danza como vía de escape para expresar un sentimiento, una historia, un secreto o simplemente buscar la estética a través del movimiento

No cabe ninguna duda de que esta disciplina requiere de un alto entrenamiento físico que permita adquirir la calidad del movimiento y coordinación, la fuerza necesaria para realizar un giro o la resistencia para aguantar las largas horas de ensayo o de función. Pero la danza no consiste únicamente en ejecutar un plié o colocar los brazos en primera posición, se trata de un balance entre la técnica y la emoción.

Un giro, un movimiento o lo que parece una simple caminata al escenario necesitan también de una continuidad y un control del cuerpo para ser capaz de que el espectador conciba al bailarín y a la música como uno solo, que vea al personaje que interpreta, pero que también perciba la esencia de la persona, ver a lo que se conoce como “el duende”. Por todo esto, la danza se convierte en un arte en sí mismo.

Actualmente existen muchos estilos que han evolucionado hasta como los conocemos hoy en día y que han surgido acorde con las necesidades de cada época y seguirán surgiendo a través de la innovación y nuevas técnicas. De hecho, la danza ya podía verse desde las pinturas rupestres en su forma más cruda, pues la única herramienta que necesitamos para comenzar a bailar es nuestro cuerpo. Todo el mundo puede hacerlo: al ritmo de la música en una discoteca, un baile improvisado en tu casa o las ahora famosas coreografías de Tik Tok que consiguen hacerse virales y que miles de personas imitan; aunque claramente hay una gran diferencia entre estos ejemplos y la profesión en sí.

“La danza es el lenguaje secreto del alma”. – Martha Graham 

Como ocurre con otras artes, la danza tiene sus sacrificios, horas, días y años de entrenamiento, críticas, comparaciones y cierta inestabilidad económica. Detrás de lo que pueden parecer unos pasos ágiles y “fáciles” de llevar a cabo a simple vista, hay un camino muy largo para conseguirlo, seguido de una gran introspección y constante aprendizaje de los errores hasta que por fin logras ajustar la coreografía a ti. Igual que en la vida misma, estarán presentes tanto las fortalezas como las limitaciones del bailarín, pero como en un buen truco de magia conseguirán disimular aquello que no quieran que vea el espectador. La danza es estética, pero también esfuerzo y una disciplina con muchos beneficios a nivel físico y emocional. Estas son algunas recomendaciones relacionadas con el mundo de la danza:

Cine

Aunque puedes encontrar una variedad de películas y series en las que el baile adopta un papel protagonista, solo mencionaré tres. La primera es Billy Elliot (2000) de Stephen Daldry. Aunque trata diversos temas, la línea principal del argumento gira en torno a un niño que desea dedicarse al ballet profesional, algo que su padre no aprueba. Otro ejemplo es Footloose (1984). En este filme de Herbert Ross, del que se hizo también un remake en 2011, un joven llamado Ren McCormack se muda a un pueblo donde, tras un accidente de cinco jóvenes en una fiesta, deciden prohibir el baile; aunque el protagonista tratará de acabar con este veto. Por último, el documental en 3D Pina (2011) de Wim Wenders hace una recopilación de algunas de las coreografías más emblemáticas de Pina Bausch, una de las pioneras de la danza contemporánea, interpretadas por su compañía la Tanztheather Wuppertal.  

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Fotogramas de ‘Billy Elliot’ (2000), ‘Footloose’ (1984) y ‘Pina’ (2011) de izquierda a derecha respectivamente.

Escuela 

Si te gusta el flamenco y la danza española, en pleno centro de Madrid en el Mercado Antón Martín se encuentran las instalaciones de uno de los centros con más renombre a nivel internacional en estas disciplinas: Estudios de Danza Amor de Dios. Fundado en 1953 por Juan María Martínez de Bourio como lugar de ensayo para Antonio el Bailarín, obtuvo la Medalla al Mérito en las Bellas Artes e imparte una variedad de clases e intensivos de danza y música flamenca con amplios estudios reservados para grupos y ensayos individuales. Además, por este centro han pasado artistas tan reconocidos como Antonio Gades, Merche Esmeralda, Sara Baras o Joaquín Cortés, entre otros.