Descubre nuestros aspectos favoritos de la última película de Antonio Campos

El diablo a todas horas ha sido uno de los grandes estrenos de este 2020 en Netflix. En un año donde el cine se ha visto tremendamente afectado por la COVID-19, la plataforma de streaming ha conseguido posicionar esta producción como uno de los estrenos del año. El diablo a todas horas está basada en la novela homónima de Donald Ray Pollock. La película está dirigida por Antonio Campos (Afterschool, Simon Killer y Christine) y lo que más llamó la atención del público desde el anuncio fue su alabado reparto: nombres como Robert Pattinson, Tom Holland, Bill Skarsgård, Riley Keough o Haley Bennett dan vida los personajes de esta película.

Para Discordia, El diablo a todas horas ha sido una de las películas del año. ¿Cuáles son los aspectos que la hacen destacar? Descúbrelo en este artículo. Pero cuidado, contiene spoilers.

Las actuaciones

El reparto de El diablo a todas horas era prometedor y no ha decepcionado. A pesar de que una de las pegas de la cinta es que, debido a la abundancia de tramas y protagonistas, no se llega a profundizar en muchos de los personajes, la fuerza de las actuaciones de estos actores consigue casi suplir esta carencia. En los primeros minutos de la película, el protagonismo recae sobre Bill Skarsgård que da vida a Willard. Skarsgård consigue transmitir la compleja personalidad del personaje y sus conflictos internos, sin necesidad de caer en el drama o la sobreactuación. En realidad, son los pequeños detalles que Bill Skarsgård aporta a Willard los que terminan de construir la personalidad de este personaje.

Pero, sin duda, son Tom Holland y Robert Pattinson los dos actores que terminan llevando el peso de la trama y el reconocimiento de la crítica. Dos actores que han sido marcados por sus papeles en grandes producciones y sagas (el papel de Spider-Man en el MCU de Tom Holland y el de Edward Cullen de Robert Pattinson en Crepúsculo) y por ser ídolos para miles de adolescentes. Si aún guardabas prejuicios hacia alguno de los dos, esta película te los quitará de golpe. Sus momentos en pantalla son excepcionales. El personaje de Pattinson encarna lo más oscuro de esta historia, consiguiendo que el predicador sea un personaje aterrador. En el otro lado, Arvin Russell (Tom Holland) consigue alumbrar un poco de luz y esperanza a la historia, aunque al final se vea envuelto en los mismos pecados y oscuridad que plantea toda la película. La escena que comparten juntos en la iglesia es una de las mejores que tiene la película, llevando la tensión del espectador al extremo.

La religión

Es el eje principal de la historia y prácticamente un personaje más. El diablo a todas horas nos enseña las distintas formas que tiene el ser humano de relacionarse con la religión. Desde las personas sin fe hasta las que dejan que sea el único propósito de su vida. Pero si hay un aspecto de la religión que destaca en El diablo a todas horas son los pecados o, más bien, la imposibilidad de escapar de ellos. La historia nos demuestra cómo las exigencias de las religiones suelen ser imposibles de cumplir del todo. Y, a veces, la búsqueda de ser el creyente perfecto puede llegar a las personas a unos extremos que acaban siendo insostenibles.

El ejemplo más claro de esto es la relación de Roy y Helen. Les unió la fe más ciega y extremista y les separó esta misma. Bueno, les separó que él le clavó un destornillador en el cuello, pero de verdad que esperaba que el poder de su Dios la reviviera.

Nuestro narrador

La voz en off o el narrador de El diablo a todas horas es algo que puedes amar u odiar. En este artículo hemos decidido amarlo, porque le da un toque único a la película. Es cierto que puede parecer un recurso fácil para que el espectador no tenga que pensar demasiado o se haga un lío con las tramas. Pero en esta película, esto último era un riesgo muy fácil de correr y la voz en off que nos acompaña durante toda la acción es una forma perfecta de mantener un orden necesario para no perderse.

Pero, más allá de esto, lo que nos aporta nuestro narrador es la sensación de estar viendo una novela. Se podría dar por hecho debido a que se trata de una adaptación, pero con este recurso no se pierde el carácter literario de la historia, algo que es un plus. En El diablo a todas horas parece que nos están contando un cuento que cada vez se vuelve más cruel, oscuro e inquietante. Un cuento que asusta más aún que los de los Hermanos Grimm.

Historias enredadas

La película nos presenta diferentes historias y personajes que acaban enredándose entre sí. Ver cómo todas las personas acaban repercutiendo en la vida del resto fue uno de mis aspectos favoritos de la película y, sobre todo, lo bien que está hecho. Al principio, todas estas tramas que se presentan pueden parecer un caos, pero según avanza la película las piezas acaban encajando. Y el espectador no se queda con la sensación de que haya cabos sueltos que no termine de entender. Está todo atado.  

Aunque esta sensación de orden llegue al final de la película, cuando todas las historias se terminan de entrelazar y queda claro cómo terminan de encajar todas las tramas, es al principio de la película cuando vemos la primera indicación de que todos nuestros personajes estarán unidos. El diablo a todas horas es un efecto mariposa que se desencadena con un simple gesto: ceder un asiento. Si Carl no le hubiera cedido su asiento a Willard, este nunca habría conocido a Charlotte y Carl no habría conocido a Sandy. ¿Quién sabe qué habría pasado entonces? ¿O cuántas muertes se podrían haber evitado? Pero eso ya es otra historia.