Despedimos este año 2020 de la mejor manera posible: con un último despliegue literario, similar a todos aquellos que nos han hecho un poco más llevadero estos 12 meses que, ojalá, no se hubiesen parecido tanto a las obras de ficción que encierran las páginas de nuestros libros favoritos.


Romance de la luna y la niña – María García

La luna mira a la niña,
desde su elevado palco.
La niña tras la ventana
piensa en cómo huir volando,
la luz de luna en su cara
viste su rostro de blanco.
Encuentra amparo la luna
en la brisa de verano.

La luna mira a la niña,
con los ojillos de llanto
tiene una pena en el alma
que aún no ha terminado,
quisiera poder ser niña
para no seguir llorando
tiene una pena en el pecho
que el pensar le está nublando.
Quiere ser otra vez niña
y que le duerman cantando
una nana que le cuente
cuentos de mundos lejanos,
quisiera ver el sol salir,
disfrutar de lo mundano.
La luna mira a la niña,
desde su cielo estrellado.

El día se vislumbra ya
porque el cielo está rosado
La niña no ve la luna
ni escuchar puede su llanto,
pero la luna la vela,
la luna la está cuidando.

‘A Lua’ de Tarsila do Amaral.

Puedes seguir a María García en su perfil de Instagram @lilmria.


El monstruo de mi casa – Claudia Calvo

Hay un monstruo en mi casa.

Siento sus furiosos ojos clavados en mi nuca. Su presencia no me deja dormir por las noches. No sé por qué sigo dando cobijo a esta bestia.

Le he perdonado más veces de las que me gustaría. Confío en que algún día cambiará. Sé que no quiere hacerme daño, ¿o sí? Me está llenando las entrañas de dudas y remordimientos.

Quiere vaciarme el corazón y ya no soy capaz de defenderme de sus crueles zarpazos. Me ha metido en una solitaria burbuja y me mantiene ahí, dócil, como un conejillo que espera su muerte.

Su aliento huele a humo y alcohol. Me obligo a ignorar el olor cuando me lleva a su guarida. Arcadas disimuladas. Sonrisas fingidas. Rezar porque acabe pronto.

Pido ayuda a gritos, pero la gente me cree feliz y a salvo. Pienso, ¿cómo podría alguien estar a salvo con un monstruo en casa? Entonces lo entiendo: mi monstruo puede cambiar de aspecto cuando le conviene. Así no levanta ninguna sospecha y yo sigo siendo prisionera en mi propio hogar.

Mis padres adoran al monstruo. Mis amigos creen que es lo mejor que me ha pasado en la vida. Mi hermana insiste en que me pida matrimonio. ¿Acaso soy la única que ve su maldad? Sabe camuflarse demasiado bien. Nunca podré deshacerme de él.

‘Mono rojo pega a su mujer’ de Paula Rego (1981).


Hoy el monstruo está de buen humor. Me besa la frente y de su boca salen palabras dulces. No me fío de sus estados de ánimo cambiantes e imprevisibles. Tampoco puedo evitar sentirme bien con sus caricias y halagos. Soy como un perro incapaz de odiar a su dueño, aunque este le apalee.

He sacado fuerzas para huir de sus asfixiantes abrazos. Invento excusas para que no se enfade otra vez. El monstruo se encoge de hombros y me permite salir a pasear. Contengo la respiración mientras me besa, temiendo que cambie de opinión. Adiós. Vuelvo en un rato. Lo prometo, no tardaré mucho. Yo también te quiero.

No tengo mucho tiempo. En cualquier momento el monstruo me llamará iracundo para que vuelva a mi mazmorra. Pienso en ir con mis padres y contarles la verdad. Sé que tengo que decirles que hay un monstruo viviendo en mi casa. ¿Y si no lo entienden? ¿Y si creen que yo soy la culpable? Quizá me dirían que debería haber reaccionado antes, que tendría que haber echado al monstruo nada más conocerle. Y tendrían razón: no tuve suficiente valor para hacerlo.

Lágrimas ruedan por mis mejillas mientras me dejo caer abatida en un banco. Un avión pasa por encima de mi cabeza y lo miro amargamente. Si tan solo fuera capaz de coger un vuelo que me alejara del monstruo… Me tiene sujeta con sus cuerdas invisibles, oprimiendo mis pulmones. No hay escapatoria.

El móvil vibra en mi bolsillo. Es él. No puede estar mucho tiempo separado de su juguete. La idea de volver a casa con él me da náuseas. Sollozo al imaginarme entrando por la puerta y siendo atrapada de nuevo entre sus brazos.

Una mujer sonriente pasa por mi lado y me toma del brazo al reconocerme. Sé perfectamente quién es. Solía llamarla amiga hasta que llegó el monstruo. Incluso eso me arrebató.

–¡Nina! ¡Cuánto tiempo! Oí que te ibas a casar pronto con aquel chico… ¿Por qué lloras?

«Tengo que ser valiente» pienso; y aflojo las pesadas cadenas que el monstruo me ató alrededor del cuerpo.

–Necesito ayuda.

‘Su mujer le corta la cola a mono rojo’ de Paula Rego (1981).

Puedes seguir y leer a Claudia en su cuenta de Instagram: @bloodstrxm. También puedes leer su primera colaboración en la Vitrina Literaria de marzo con su relato Perdonad a los humanos.


La Bohème – Igor Navarro

Acercarme a tu mano,
buceo aéreo 
tras tu descuido cuidado.

Tu mirada calmada,
fijada en mi labio inferior
–ese perfume de los 
viernes por la tarde–
retorna en mis ojos,
tu cara enmudece.

Nostálgico,
como un buen verano,
te noto distante.
Tus labios se alejan,
tu rostro se difumina,

tu olor desaparece.

Tú nunca has existido.
Despierta.

De nada sirve
escribir los papeles,
para no perderlos.

Puedes seguir a Igor Navarro en su cuenta de Instagram @inavarroarte. Además, puedes leer su primer libro Bisectrices, ya disponible.

https://www.youtube.com/watch?v=GPHwZsW_CGo
Booktrailer del libro ‘Bisectrices’ de Igor Navarro

Ya ha llegado a su fin la Vitrina Literaria del mes de diciembre, nos vemos el año que viene con más fuerza que nunca. Si te ha gustado, puedes echarle un vistazo al resto de ediciones en nuestra web si todavía no lo has hecho. Te recordamos que si quieres participar y enviar tus relatos breves o poemas, solo tienes que rellenar el formulario en Colabora o enviar un correo a discordiamagazine@gmail.com.

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