Un nuevo grupo social al que, más pronto que tarde, perteneceremos todas

El otro día, mi hermana vino de una cena con amigas con una noticia que la dejó atónita. Sus amigas le contaron lo último en noticias de los chicos: al parecer, ya no estaban interesados en ellas. O, para hablar claro, estaban perdiendo el interés en las chicas de su misma edad, a las que llamaban con sorna, fósiles

Dentro de este término peyorativo, bastante autoexplicativo, ellos intentaban hacerlas entender que ya no eran de su interés porque habían crecido. De repente ya no eran potrillos jóvenes, sino que tenían dolores de espalda y proyección de futuro. Están centradas en estudios superiores, en prácticas y trabajos. Estaban en otra etapa de la vida: la edad adulta. A los 23 o 24 años, los chicos de su edad habían puesto el foco en otras chicas más jóvenes, que me tomo la libertad de denominar prefósiles por su inevitable futuro. Niñas con cuerpos aún no desarrollados, sin riesgo de que “se les caiga el culo” y que mantienen su cara de niña bonita, de muñeca.

Qué buscan los hombres

Quizá no es sorprendente. Estamos acostumbrados a ver a hombres mayores con mujeres jóvenes, donde se cuestiona más el papel de ella que el de él, del mismo modo que los “daddy issues” son causa de humillación para las mujeres, pero no para los hombres que los propiciaron. El rol de redentor y rescatada se activa de manera inconsciente. Lo que no solemos ver es dónde o cuándo empieza a nacer este tipo de relaciones. Es posible que no todas se originen de un discurso degradante hacia sus compañeras coetáneas, pero llama la atención un comportamiento así en edades tan tempranas.

Hay que preocuparse de los chicos y hombres que no están interesados en personas tan desarrolladas como ellos. Las niñas con las que crecieron ahora son mujeres, y es probable que no necesiten su aprobación como antes, ni caigan rendidas ante un chico solo por su atención. Se cambian los papeles, y en ellos se origina un complejo de inferioridad que busca una situación alternativa en las que resulten los superiores, como lo eran cuando tiraban del pelo a una chica que les gustaba o cuando humillaban a una compañera para tener su atención. Se fijan en las chicas que se encuentran en la edad de admirar a los mayores y quieren diferenciarse de sus amigas. Por lo general, un juego de poder. 

De niñas a mujeres

Como chica, te pasas esos 18 años sufriendo por tu físico, por ser aceptada, por superar la expectación del otro sexo. ¿Alguien me querrá? ¿Cómo le puedo interesar a ese chico? Una autoestima sufrida por las expectativas propias y de otros, amparada bajo el mayor logro: la mirada masculina.

En la rampa de los 20, con suerte, se va dejando atrás esta incansable lucha poco a poco. Priman otras cosas: la estabilidad, la independencia, la libertad, tanto dentro como fuera de las relaciones personales. Queremos olvidar a esas niñas de 15 años que tardaban dos horas en encontrar el look perfecto para la fiesta o que no querían comer por miedo a no gustar. 

Es posible que la inclinación a las más jóvenes sea miedo a crecer y a verse crecer. Es más fácil ser un hombre funcional rodeado de mujeres jóvenes que le miran con nuevos ojos, que no cuestionan tanto la “autoridad masculina”, y les permite estar reafirmados: “todo sigue igual, tengo el control”. No es tan fácil tener el control sobre mujeres que se encuentran en tu misma etapa y están haciendo algo con su vida: consiguiendo el trabajo de sus sueños, conociendo gente de fuera de El Círculo. Que en definitiva, ya se conocen cómo funciona el juego.

No voy a gastar tiempo hablando de las excepciones. El amor existe en muchas formas, está claro, pero no por ello el mensaje de este artículo queda obsoleto. Mientras haya mujeres de 24 años consideradas fósiles por hombres de su edad, predominará una mirada depredadora hacia las mujeres jóvenes, que refuerza una competitividad estúpida entre niñas y mujeres, entre chicas, por la admiración masculina.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Perfiles en Redes Sociales