El 26 de junio se estrenó en Netflix la película ‘Festival de la Canción de Eurovisión: la historia de Fire Saga’. Se trata de una comedia romántica en la que se cuenta la historia de dos músicos islandeses, Sigrit (Rachel McAdams) y Lars (Will Ferrell), que forman el grupo Fire Saga y que, desde pequeños, sueñan con representar a su país en el festival. En ella se reflejan todas las sorprendentes vicisitudes en las que se ven envueltos para conseguir tal objetivo y como se desarrolla su paso por el famoso certamen.

¿Es realmente esta producción un retrato fiel del festival? No está del todo claro que se intente mostrar su desarrollo, pues nos encontramos más cerca de una parodia y crítica de lo que engloba que de un retrato ajustado a la realidad, perfilado en tono humorístico.

Desde el principio se aprecia como la película cae en muchos tópicos de la cultura islandesa, llegando, en algunos momentos, a aparentar que busca una burla directa hacia las tradiciones y mitología del país. A esto se suma la crítica hacia la opulencia y los excesos que rodean al festival y que vemos reflejados en el estilo de vida de Alexander Lemtov, interpretado por Dan Stevens, y de Mita Xenakis, encarnada por Melissanthi Mahout, así como en sus aires de soberbia, que les hacen auto convencerse de que son capaces de conseguir todo lo que quieran.

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Alexander Lemtov (Dan Stevens) en ‘Festival de la canción de Eurovision: la historia de Fire Saga’ (2020) de David Dobkin .

Otro de los tópicos reflejados es la poca consideración que tienen en algunos países los artistas que participan en el certamen y que demuestra Pierce Brosnan como Erick Erickssong, al avergonzarse de que su hijo sea músico y quiera centrar su carrera en “ganar el Festival”.

Además, parece mentira que la propia EBU (European Broadcasting Union), que se encarga directamente de la configuración del festival cada año y que ha participado en la producción del largometraje, haya permitido algunos de los errores garrafales que se han incluido en el audiovisual y que no han pasado desapercibidos para muchos de los eurofans.

Algunos de estos errores son: no incluir a España directamente en la final y que tenga antes que participar en una de las semifinales cuando, en la realidad, España es uno de los países conocidos como big five y que, por ser uno de los que más apoyo económico aportan para su elaboración, tiene un pase automático a la final y que, asimismo, es incluida en ambas; lo mismo que con España, obviando su repetición en cada semifinal, sucede con Reino Unido, que además de pertenecer a esos cinco países que más dinero invierten, también debería tener pase directo a la final por haber ganado el certamen el año anterior, dado que la película se desarrolla en Edimburgo (Escocia).

No todo es malo

Que la película contenga todos estos errores no significa que no haya cosas que sean salvables. La historia en sí engancha y no te puedes despegar de la pantalla sin descubrir todos los problemas que tienen y sin saber si los protagonistas lograrán llegar a la gran final y, lo que es más importante, si darán la sorpresa y ganarán.

Además, Festival de la canción de Eurovisión: la historia de Fire Saga refleja valores como el compañerismo y el juego limpio, dado que Alexander Lemtov, pese a la arrogancia que le acompaña, demuestra tener buen corazón y por ello acompaña a Sigrit en los peores momentos. También destaca la fidelidad que se demuestran mutuamente Lars y Sigrit.

El clímax de este largometraje se alcanza en el momento en el que se produce el gran medley, que ha sido lo más alabado por los fans de Eurovisión en redes y que pone los pelos de punta, en el que participan representantes de ediciones anteriores del festival.

El espíritu eurovisivo se plasma por completo en las canciones compuestas para la película, que han sido capaces de captar todo lo que necesitan en el festival para triunfar. También en el ánimo tanto de todas las personas que adoramos el festival como de aquellas que son más reacias a él: todos estamos dispuestos a juntarnos y unirnos cada año frente al televisor para saber cuál será su desenlace.