Han pasado dos semanas desde el lanzamiento del último álbum del mítico grupo de electrónica y ‘hip-hop’ Black Eyed Peas: ‘TRANSLATION’ no solo es un LP con una notable calidad, sino también toda una declaración de intenciones, una muestra del ‘zeitgeist’ cultural actual en el que es evidente que el ‘boom’ latino es imparable.

Para mí y para el resto de nuestra generación, el nombre de los Black Eyed Peas resuena junto al de otros artistas “de nuestra infancia” como La Oreja de Van Gogh, Flo Rida, El Canto Del Loco o las primeras Katy Perry y Lady Gaga. El destino de cada una de estas figuras, a las que recordamos con más cariño que admiración, ha sido muy diferente: mientras que algunas de ellas han conseguido mantener su carrera y convertirse en auténticas estrellas, el demoledor paso del tiempo, la falta de inspiración, los problemas internos o quizá una serie de sucesos paranormales han terminado por diluir, como lágrimas en la lluvia, la fama de otros tantos artistas. El grupo formado por los raperos Will.i.am, Taboo y Apl.de.ap, en el que también participó hasta 2017 la vocalista Fergie, entraría más bien en esta segunda categoría, ya que, después de un largo hiato que comenzó en 2010, la banda californiana volvió en el año 2018 con Masters Of The Sun Vol.1, un potente álbum que, sin embargo, no tuvo una repercusión ni parecida al resto de trabajos de los Black Eyed Peas.

¿Cómo fue posible que los autores de auténticos hits como Boom Boom Pow, Where Is The Love o Meet Me Halfway se hubiesen convertido en artistas “de perfil bajo“? ¿Qué les faltó a los de Will.i.am en Masters Of The Sun? ¿Promoción? ¿Gancho? ¿Esfuerzo? Desde luego espíritu no, pues la agrupación angelina siempre se ha mantenido fiel a un concepto: el de la fiesta. Gran parte del éxito del tema más celebrado de los Black Eyed Peas, I Gotta Feeling, que durante el verano del ya lejano 2009 (y durante unos cuantos veranos más) se reprodujo casi en bucle en todas las emisoras de radio, reside en el buen rollo y en las ganas de fiesta que transmitía. Y aunque los Black Eyed Peas nunca han cesado en su empeño de arrastrarnos hacia la pista de baile, han tardado dos años desde su regreso en darse cuenta de algo: la fiesta ha cambiado, así que ellos tenían que cambiar también.

Les Black Eyed Peas en concert au VIP Room Paris
Los Black Eyed Peas en 2009. Nicolas Genin

Si he empezado este artículo sobre el último largo de los Black Eyed Peas mencionando a mi generación, es porque no existe nada más universal, y a la vez generacional, que el acto de salir de fiesta, que siempre ha funcionado como una especie de ritual de iniciación y de transición hacia la vida adulta y sus placeres y, por qué no decirlo, sus excesos y vicios. Si nuestros predecesores experimentaron sus primeras borracheras al ritmo del house y la electrónica, por regla general nosotros lo hemos hecho al compás del adictivo ritmo del reggaeton: aunque la experiencia de fondo es la misma, escuchar a David Guetta o a Bad Bunny cambia ligeramente el sabor de la cerveza que te estás tomando, al igual que no transitas por el mismo ambiente si das una “putivuelta” con Swedish House Mafia u Ozuna de fondo. Con todo, los Black Eyed Peas han venido a tender un puente entre ese antiguo mundo de electrónica y pop y la actual hegemonía del reggaeton: prácticamente en todos los temas de TRANSLATION están presentes grandes exponentes del género como J Balvin, Maluma, Nicky Jam o El Alfa. Por si fuera poco, TRANSLATION no solo conecta el hoy y el ayer, sino que mediante sampleos de temas clásicos de los años 80 y 90 de Madonna, MC Hammer, Corona y Lisa Lisa & Cult Jam también nos conecta con un antes de ayer que podría ser el ingrediente que falta para construir un mañana para la música.

Y es que, en este caso, el todo es más que la suma de las partes: tal y como vaticinan en el videoclip de su tema NO MAÑANA, los Peas no solo han combinado influencias de los estilos más bailables de distintas épocas, sino que a partir de estas han conseguido construir una obra sólida y potente con una personalidad única, propia de un mundo globalizado en el que las barreras entre estilos y culturas se están empezando a difuminar: si hasta hace poco lo más habitual era que los artistas hispanos optaran por cantar en inglés, en TRANSLATION Will.i.am no duda en escupir pegadizos versos en español continuamente. Esta decisión de transitar el terreno del spanglish no es solo una perfecta maniobra comercial para acaparar el mayor mercado posible, sino también el producto natural del “mestizaje” y del nacimiento de nuevas sensibilidades que estamos viviendo en el mundo de la música.

ritmo
Fotograma del videoclip de ‘RITMO’ de Black Eyed Peas y J Balvin.

TRANSLATION no ha sido una obra pionera dentro de esta tendencia, pero sí que ha sido la primera en hacer realmente evidente este proceso y en adoptarlo conscientemente como elemento central. Sin embargo, el mayor logro de los Black Eyed Peas en este álbum ha sido precisamente encontrar un equilibrio perfecto entre ambos estilos que resuelve la tensión clásica entre “lo propio” y “lo extranjero” sin que ninguna de las dos facetas pierda fuerza ni carácter. Al mismo tiempo, el grupo ha conseguido eliminar la “otredad” de los estilos que combinan, haciendo que ambos sonidos resulten familiares. Si exportásemos a la política mundial la filosofía que la agrupación californiana ha adoptado para esta obra, no exagero al afirmar que muchos de los problemas derivados de la xenofobia y del rechazo al multiculturalismo que predica la extrema derecha desaparecerían del mapa. Vale, puede que sí que exagere un poco, pero sabéis a lo que me refiero: al final, lo que los Black Eyed Peas han pretendido hacer es construir una nueva ciudad de Babel situada en cada una de las pistas de baile en las que suene RITMO, MAMACITA o DURO HARD.

Para ampliar: El ‘boom’ reggaetonero: una revolución ignorada por la radio… hasta ahora

Sin embargo, el carácter desenfadado y enérgico del álbum no ha evitado que lo escuche con una cierta nostalgia que jamás pensaba que iba a experimentar: los estribillos de los temas de TRANSLATION, en el contexto actual de pandemia mundial, me hicieron sentir añoranza por las veladas en discotecas abarrotadas que la COVID-19 se ha llevado consigo. Se ve que es cierto eso que dicen de que el roce hace el cariño, ya que, aunque no soy precisamente fan del reggaeton, al escuchar TRANSLATION me invadió el mismo deseo que al escuchar YHLQMDLG de Bad Bunny o Colores de J Balvin: quiero disfrutar de estos temas en su hábitat natural y bailarlos rodeado de amigos, con toda su sencillez y efectividad. Después de escuchar esos álbumes, las noches de perreo se incorporaron a mi lista particular de “cosas que no apreciaba lo suficiente antes de la COVID-19”.

Durante el transcurso del álbum, en ese particular proceso de intercambio de ideas y sentimientos entre autor y oyente, parece que no solo Will.i.am y compañía me contagiaron su pasión por la rumba, si no que la melancolía de la que hablaba antes también se logró filtrar a través de mis cascos hasta alcanzarles a ellos: NEWS TODAY es la balada que cierra TRANSLATION. Además de ser el tema que recuerda más a los Black Eyed Peas más añejos, esta canción nos habla sobre el convulso mundo del 2020, repleto de contagios, mascarillas, desorbitadas cifras de paro, revueltas y disturbios. Toda fiesta tiene su final, y NEWS TODAY es ese encendido de luces a las siete de la mañana que nos devuelve a la realidad, donde el alcohol, las risas y la buena compañía son más difíciles de retener.

Aunque en España la pandemia parece estar controlada, ayer se batieron récords de contagio a nivel mundial. Parece poco probable que las discotecas o los festivales reanuden sus actividades en un período corto de tiempo: siempre nos quedarán nuestros auriculares, nuestros equipos de música y álbumes como este para amenizar la espera. Pese ser un año con un número envidiable de lanzamientos óptimos para salir a pasárselo bien, este 2020 no está para fiestas.