Las principales emisoras radiofónicas acusan, desde hace algunos años, un cierto desgaste que podría ser causa de una desconexión con lo más escuchado en España.

Tusa, canción interpretada por la artista latina Karol G y la rapera norteamericana Nicki Minaj, es el tema que ocupa, de forma ininterrumpida desde el pasado mes de diciembre, la máxima posición en la lista de éxitos española elaborada por PROMUSICAE —acrónimo de Productores de Música de España—. Para su confección se tienen en cuenta, a partes iguales, el número de ventas que tiene cada sencillo y la cantidad de reproducciones realizada a través de plataformas oficiales, tales como YouTube o Spotify. En esta última acumula una cifra cercana a las 400 millones de escuchas desde su lanzamiento en noviembre de 2019. Se trata de la canción de la que todo el mundo habla, especialmente adolescentes y jóvenes, pero su abrumador éxito no ha sido suficiente para las emisoras de radio españolas de cara a programarla en su repertorio musical hasta hace apenas unas semanas.

Esta dinámica, seguida por todas las principales cadenas prácticamente sin excepción, se lleva a cabo desde que se iniciase la “revolución” del reggaetón hace unos cuatro años; no en vano, el último número uno anglosajón en la lista española se remonta a abril de 2016, mes en que lo consiguió la cantante australiana Sia con su sencillo Cheap Thrills. Desde entonces y hasta la actualidad, ninguna canción alejada del estilo latino ha logrado posicionarse en lo más alto de este top, aunque sí han existido diversas tentativas: Señorita, interpretada por Shawn Mendes y Camila Cabello, rozó la posición más privilegiada alcanzando finalmente el número tres, a pesar de haber conquistado las listas de todo el mundo durante el último verano. Más recientemente otra australiana, Tones And I, y su pelotazo mundial Dance Monkey, se han quedado a las puertas de alcanzar la cima española, como ya sucediera tres años atrás con Shape Of You de Ed Sheeran, incapaz de resistir al ciclón Despacito provocado por Luis Fonsi y Daddy Yankee.

En paralelo a las cien canciones más potentes en ventas y escuchas, la emisora de radio Los 40 mantiene su clásica lista de éxitos, en la que cuarenta temas optan por ser “el disco más importante del país”. Cada sábado por la mañana, un total de 1.280.000 oyentes se dan cita con Tony Aguilar, según datos del último Estudio General de Medios (EGM), que mide la audiencia radiofónica de manera monopolística y se le suministra a las emisoras hasta tres veces al año. Entre ellos existen defensores y detractores que encuentran en las redes sociales el lugar perfecto para opinar sobre los movimientos semanales en el seno de esta lista. Y es que según se puede observar en sus últimas ediciones, apenas una quinta parte de las canciones que componen el ranking oficial tienen presencia en Los 40, encontrándose la mayoría de ellas en su segunda mitad. Por citar un ejemplo, la semana en que Memories, de Maroon 5, llega a lo más alto por segunda vez no consecutiva, hay que viajar hasta la trigésima posición de la lista de PROMUSICAE para encontrar la que es, al menos para la emisora musical, la canción con mayor relevancia de España.

¿A qué se debe esta desconexión entre lo que suena en la calle y en la radio? La creencia popular lo ha achacado a lo largo de las décadas a presiones de las discográficas, que estarían dispuestas a desembolsar una determinada cantidad de dinero para que ciertas canciones giren en las emisoras y así calar de forma efectiva a nivel social. Sin embargo, la realidad es muy diferente en el funcionamiento de un pilar fundamental en la industria musical española: se siguen variables como una “votación popular”, los datos arrojados por otras listas de éxitos a nivel mundial o, especialmente, la opinión de sus mismos profesionales. Curiosamente, este último factor era el único que antaño se utilizaba para su elaboración, aplicando altas dosis de subjetividad a un chart entonces mucho más representativo que en la actualidad. A pesar de este cambio, la notable diferencia entre ambas listas continúa dejando fuera decenas de sencillos con gran éxito entre el público y, en cambio, lleva a lo más alto otras canciones menos conocidas. Se ha de tener en cuenta, además, que el número de veces que suena cada tema en Los 40 es estrictamente proporcional a su posición dentro de la lista.

Entonces, ¿cuál es el motivo que justifica estas prácticas en la selección musical de una emisora de radio tan importante? Para encontrar una explicación convincente hay que recurrir de nuevo al ya citado Estudio General de Medios. Según este, el oyente medio actual de Los 40 tiene unos 37 años de edad, por lo que se ha de trabajar en torno a ese nicho y adaptarse a sus gustos y preferencias. Por tanto, la cantidad exacta de canciones de reggaetón que viaja a través de las ondas hercianas es fruto de una serie de estudios de mercado, con los que se pretende evitar que quien se mantiene a la escucha cambie de emisora en busca de algo que le satisfaga más. Y no solo la mercadotecnia juega un papel en este aspecto, sino que también se hallan factores demográficos: como consecuencia de una población cada vez más envejecida, esta media de edad aumenta año tras año; no es que la comunidad más joven dé la espalda al medio, sino que, en proporción, esta es cada vez menor frente al conjunto de personas adultas.

Actualmente, el principal reto con el que lidian las diferentes emisoras pasa por atraer a esa población, que no deja de ser una porción importante del goloso pastel. Paradójicamente, la solución aplicada por ahora no implica al canal radiofónico, sino que se ha optado por encaminarla hacia plataformas mucho más democratizadas por esta comunidad como son sus respectivos espacios en internet o las consabidas redes sociales. Como todo medio de comunicación que busca un mínimo gancho para atraer a su consumidor potencial, el clickbait y, en menor medida, cierto sensacionalismo, están a la orden del día en las publicaciones realizadas a través de estas vías. De nuevo, esto responde a las demandas del target —para entenderlo mejor, “porción del pastel”— que se quiere captar. Y, en la población de menor edad, está claro que interesa más el posible romance entre dos artistas que el estreno en exclusiva de la última canción de alguno de ellos. A pesar de todo, esta no del todo correcta praxis podría ser el secreto para la perduración en el tiempo del formato de radio musical, que, actualmente, sigue sin encontrar hueco para “la tusa” y sus derivados.