Es muy impactante lanzar acusaciones de pedofilia, zoofilia y demás: lo de tener pruebas mejor lo dejamos para otro día.

Hace poco menos de un mes veíamos un salseo entre los dos youtubers latinoamericanos Lizbeth Rodríguez (Badabun) y Juan de Dios Pantoja. La primera cuenta con un pasado que hace que su fiabilidad resulte dudosa, ya que malversó adrede las palabras de otro compañero de profesión para hacer dudar de la fidelidad amorosa del conocido Luisito Comunica.

Con esta fama que la precede, Lizbeth acusó a Juan de tener secuestrada a su propia mujer, de masturbar a su perro y de ligar con menores. ¿Las pruebas?: “Ah, no sé. Eso me dijo la que limpiaba en su casa”. Con pruebas así, que se aparte el FBI.

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Fotograma del vídeo que formó la polémica al leer un ‘chat’ de Rayito (al que vemos en la imagen) con Luisito Comunica.

El boca a boca: la fuente de información por excelencia. Se empieza con estos rumores y se termina pensando que las vacunas causan autismo. Y es que verificar de donde sale la información es importante. Sé que no digo nada nuevo, pero parece que a los propios periodistas hay que recordárselo a veces.

Como estudiante de Periodismo, he llegado a recibir por mi grupo de clase los famosos audios de “el primo de mi madre que tiene un amigo que conoce al director del Hospital Gregorio Marañón dice que el coronavirus nosequé“. ¿Y qué esperar de la gente de a pie si hasta los propios periodistas dan difusión a semejante fake new? ¿Qué esperar de Lizbeth Rodríguez, que es capaz de malinterpretar a propósito una conversación para crear polémica? Se lo estamos sirviendo en bandeja.

Y es que difundir una información falsa es fácil, pero desmentirla con el mismo impacto es más complicado. Pese a que el ordenamiento jurídico en España cuenta con mecanismos para combatir esta clase de bulos, la legislación vigente en cuanto a estos temas no es eficaz socialmente: es el caso de la corriente antivacunas, que basa gran parte de su argumentación en un paper científico que relaciona el trastorno del espectro autista con las vacunas. Y aunque este paper fue completamente desmentido hace tiempo, hay gente que sigue atribuyéndole veracidad.

Sucede igual en el mundo de Internet y el salseo. Siempre que un personaje es “cancelado”, aunque las acusaciones sean desmentidas a nivel legal, la opinión pública sigue manteniendo las acusaciones pese a todo, pudiendo incurrir ahora en un delito de difamación. Es el caso del youtuber Dalas Review que, pese a haber sido absuelto de las acusaciones de maltrato y abusos sexuales a menores, sigue siendo tratado como si fuera culpable. El polémico influencer puede caer mejor o peor, pero lo que no es legítimo es difamarle a la hora de hacerle una crítica.

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El ‘youtuber’ español Dalas Review a las puertas del juzgado. (La Vanguardia)

Con este artículo pretendo, humildemente, apelar al sentido crítico de cualquier internauta y a la responsabilidad que tenemos nosotros mismos, los futuros periodistas, a la hora de verificar los datos antes de difundirlos.