Los autocines han vuelto a causar furor este año como una de las actividades de ocio más seguras durante la pandemia

Los autocines se han vuelto a poner de moda en los últimos años y han cobrado más importancia todavía con la crisis del coronavirus. Al fin y al cabo, nuestro propio vehículo es una burbuja fantástica que nos permite disfrutar de una película estando menos expuestos al riesgo de contagio (o a contagiar a otros). Estos cines fueron especialmente populares en los años cincuenta en Estados Unidos. A lo largo de todo el país había miles y eran la forma de entretenimiento más popular de la época. Poco a poco, la fama de las salas de cine pudo con estos autocines y fueron desapareciendo. Pero al igual que los discos de vinilo y los cafés/pistas de patinaje… volvieron para quedarse. Pero, ¿cuándo nació el primer autocine? ¿Y cómo funciona?

El primer autocine de la historia

Richard Hollingshead Jr. fue el responsable del primer autocine del mundo. Este director de una empresa de lubricantes patentó el concepto del autocine en 1933. Todo surgió después de que investigara en su casa y con su propio coche si era posible llevar a cabo esta idea. Richard colocó una pantalla fijada entre unos árboles y la apuntó con una Kodak de 1928, colocada en el capó de su coche. Después de unos cuantos intentos, consiguió el ángulo necesario para que la película se viera perfectamente desde varios vehículos colocados en distintas posiciones. Finalmente abrió el primer autocine del mundo en Camden, Nueva Jersey. La primera película que se proyectó fue Wives Beware, una comedia británica de 1932. Acudieron un total de 600 espectadores que tuvieron que pagar 25 centavos por persona y vehículo.

La primera intención de Hollingshead era patrocinar sus lubricantes con esta idea. El lema de sus autocines era “cada cual en su propio palco” y, desde luego, le dio un gran empujón en las ventas de su empresa. Pero pronto reparó de que había creado algo más que un negocio nuevo. Los autocines se convirtieron en todo un icono cultural, histórico y social. El primer autocine en Europa se abrió en Frankfurt y sigue funcionando actualmente.

Autocines en España

El primer autocine de nuestro país fue el Motocine Barajas y nació en Madrid en 1959. Fue diseñado por el arquitecto Fernando Chueca y sus dueños eran Antonio Garrigues Díaz-Cañabate y Pepín Bello. No duró demasiado, unos meses concretamente. El concepto del autocine en España no comenzó con el mismo éxito que en su país original. Aun así, los autocines se mantuvieron en España y han estado presentes hasta la actualidad. En 1977 se abrió en Barcelona El Autocine. Se encontraba en el kilómetro siete de la autovía de Casteldefels, muy cerca del aeropuerto del Prat. Esta propuesta tuvo mucha más acogida que la anterior. En su inauguración se llenó del todo. Un total de 800 espectadores disfrutaron de las primeras películas que se proyectaron (Los doce días de Astérix y Frenesí). Permaneció abierto seis años, hasta 1983.

Actualmente, el mayor número de autocines en España está en la Comunitat Valenciana. El autocine Autocine Star en Valencia y el Autocine El Sur en Mutxamel (Alicante) acumulan 30 años abiertos al publico de forma ininterrumpida. Pero hay muchos otros famosos a lo largo del país. Uno de los más recientes es el Autocine Madrid RACE. Está situado en Chamartín y abrió en 2017 proyectando la mítica película Grease. También en Madrid, y a raíz de esta pandemia, se va a abrir un nuevo Autocine Madrid RACE. Estará situado en el Jarama y abrirá sus puertas el 14 de julio, proyectando la película Le Mans’66.

Para ampliar: Circuito del Jarama, la leyenda que no deja de crecer

Vistas del circuito desde la torre de control. PAULA ROBAINA (DISCORDIA)
Vistas del Circuito del Jarama desde la torre de control. Paula Robaina

La pantalla más grande del Cantábrico la tiene el Autocine Getxo, situado en esta playa de Bilbao. Proyectan clásicos y los últimos estrenos y, al estar situado al norte, cuenta con unas viseras anti-lluvia que aseguran la mejor visión aunque caiga un diluvio. En Cantabria está el Autocine Cantabria que es mucho más intimo que el anterior: solo tiene una capacidad de 100 vehículos y la pantalla es de 16 metros cuadrados. También en el norte, en Asturias, está el Autocine Gijón. Cobra diez euros por vehículo y si no tienes coche puedes disfrutar de las proyecciones desde su terraza por cinco euros. Y por supuesto, no podíamos olvidar el Drive In, que fue el primer autocine moderno de España. Está situado en Alicante y tiene una pantalla de 200 metros cuadrados. Además, tiene sesiones de películas en versión original.

El sonido de un autocine

La mayoría de los autocines cuentan con un sonido ambiente con el que se puede ver la película perfectamente. Pero la mejor opción para disfrutar la experiencia del todo es escuchar la película a través del propio equipo de sonido de tu coche. Sí, básicamente tienes que sintonizar tu radio manualmente en el dial que se indique. ¿Y si el coche se queda sin batería por esto? No es algo que suela ocurrir, pero los autocines están preparados para estos casos. Muchos de ellos cuentan con arrancadores profesionales.