Cuando se busca información en Google sobre dilataciones, suelen aparecer imágenes catastróficas de orejas rotas o de gente con dilataciones en los pómulos. Aunque es cierto que esto existe, conforman una minoría de los casos. Por ello, en este artículo encontrarás una guía básica desmitificando las dilataciones.

“Mira lo que te haces que luego ese agujero no se cierra”

Sí, pero no. Si bien existen medidas “frontera” a partir de las cuales las orejas “no pueden” volver a su estado natural, esto es muy relativo y depende de cada caso. Estas medidas frontera son 8mm y 10mm y es cierto que una vez dilatas la oreja más allá es difícil que se cierre, pero todo depende del tiempo que las hayas llevado. No es lo mismo llevar unas dilataciones de 16mm durante 10 años (difícil que se cierren), que haber llevado una de 4mm durante dos años (sin problema).

“¿Te vas a dilatar los labios como las de las tribus africanas?”

Habrá gente que sí, pero la mayoría no lo hace. Las dilataciones más comunes son las de los lóbulos de la oreja. Tampoco es habitual ver gente con extensiones de más de 30mm como las de estas tribus. Todos hemos visto esas fotos llenas de sangre con orejas rotas y demás. Esto puede pasar, pero hay que ser un bestia para que te ocurra. Por ello, una de las claves para tener unas dilataciones sanas es la paciencia.

El proceso de dilatación: los materiales y tipos de expansores

Las dilataciones no deberían doler al aumentarlas. Una molestia es normal, pero en cuanto sientas un dolor agudo debes parar, bajar a tu medida anterior y dejar descansar tus orejas hasta que dejen de doler (alrededor de una semana).

Es normal que, si tu objetivo es tener unas dilataciones de 20mm, no te sientas agusto al comienzo y quieras avanzar lo antes posible. Pero esto es peligroso, pues el tiempo adecuado entre cada subida de tamaño es de un mes. Saltarse esa recomendación puede hacer que te salgan blow-outs (bultos por fuera de las expansiones) o heridas abiertas.

El mejor material para expandir es el acrílico. La silicona puede resultar muy dañina y difícil. El metal también es bueno, pero sale bastante caro solo para la expansión. Para aumentar la dilatación, o empezar a hacerla, se usan expansores, que pueden ser de dos tipos: espirales o cuernos. Los cuernos son muy cómodos para llevarlos a largo plazo, incluso cuando no estás en proceso de expansión. Sin embargo, las espirales ayudan a que el proceso sea menos agresivo para tus orejas, ya que las puedes mover poco a poco.

Tipos de piezas y dónde conseguirlas

Dentro de las piezas que se suelen usar habitualmente, también hay distintos materiales y tipos. En este caso y, por lo general, cualquier material es bueno. Acrílico, silicona, metal y madera son los más comunes. En cuanto a tipo de dilatación, existen dos: túneles y plugs.

Los plugs son la vieja confiable si no quieres que tu abuela te diga algo así como “anda que el agujero ese…”. Con estas dilataciones los agujeros no se ven, aunque sí se notan. Por otro lado, si quieres lucir tus agujeros con mucho orgullo, los túneles son lo tuyo. Dan mucho juego a la hora de vestir, ya que puedes usar pendientes con ellos.

Puedes conseguir tanto los expansores como las piezas en estudios de tatuaje y en múltiples tiendas online, pero mi recomendación es que compres en la web de Crazy Factory, donde venden a precio de fábrica.