La nueva película de Lukas Dhont es un retrato emotivo y abrumador sobre la masculinidad y el abandono de la infancia — Sin spoilers

Cuatro años después de su ópera prima Girl (2018), el director belga vuelve a las salas de cine españolas el próximo viernes 25 de noviembre con una película bellísima, sutil en su representación de la realidad y, ante todo, devastadora. En ella, el espectador descubre el mágico vínculo que une a dos amigos de toda la vida que deberán enfrentarse a su paso de la infancia a la adolescencia. Ellos son Léo y Rémi, a los que dan vida los jovencísimos actores Eden Dambrine y Gustav de Waele respectivamente. Su entrega hacia los personajes y la historia queda reflejada en unas interpretaciones magistrales que ofrecen una carga emocional insólita que desbordan la pantalla.

De esta manera, Lukas Dhont se dirige a la infancia con una sensibilidad parecida a la que plasma la directora Céline Sciamma en maravillas como Tomboy (2011) o Petite maman (2021). Además, no duda en abordar la complejidad de esta etapa sin prejuicios de una forma menos oscura pero igualmente dramática que Eskil Vogt en The Innocents (2021). Así, Close se erige como una obra sincera y profunda que acierta en su búsqueda por empatizar y comprender el paso a la adolescencia de dos chicos que se enfrentan a ella con el miedo propio a lo desconocido, pero también con la ilusión inocente por vivir nuevas experiencias con su mejor amigo.

Fotograma de 'Close'.
Fotograma de Close.

Close, un acercamiento a la naturaleza humana

La película deja un poso en los espectadores porque, de una manera u otra, habla de todos ellos poniéndoles contra las cuerdas. Conecta con sus emociones y les recuerda sus propias vivencias durante la infancia que, se parezcan más o menos a la historia de Léo y Rémi, también marcaron el desarrollo de su personalidad. En este sentido, es una cinta muy, muy emocional que indaga en la naturaleza humana con delicadeza y crudeza, por lo que es preferible enfrentarse a ella sin leer más allá de lo mencionado en esta reseña —de hecho, recomiendo no consultar la sinopsis ni visualizar el tráiler—.

En Close, el amor y la amistad se dan la mano a lo largo de todo el desarrollo, desvirtuando sus límites con naturalidad y realismo. A partir de esta conexión, los protagonistas suponen una ruptura con la masculinidad imperante cuando salen de su entorno familiar de confianza, terminan las vacaciones y empiezan el instituto. Así, se dan de bruces con la homofobia y los estereotipos de géneros que nunca antes se habían interpuesto en su estrecha e íntima relación para dar paso a la presión social, la necesidad por encajar y la hipocresía. 

La película habla de la familia que eliges, de esperar a tu mejor amigo para ir juntos a clase, del poder de la imaginación o de la habilidad intrínsicamente humana para crear relaciones vitales. Pero también habla de remordimientos, de dependencia o de “cosas de niños sin importancia”. Y lo hace a través de una preciosa dirección de fotografía —sobre todo por la iluminación—, una banda sonora que llega al corazón sin esfuerzo y una puesta en escena sencilla pero simbólica, pues relaciona el desarrollo de la historia con la naturaleza y el entorno. Aun así, por encima de todo, está un minucioso guion que sabe cómo manejar el silencio y la tensión dramática, así como el dolor y las contradicciones de sus personajes.

Fotograma de 'Close'.
Fotograma de Close.

A lo largo del año, el filme —que cuenta con la participación de la prestigiosa productora A24— ha recibido el Gran Premio del Jurado tanto en el Festival de Cannes como en el Festival de Sevilla, donde también obtuvo el galardón a mejor actor. Por otro lado, suma cinco nominaciones en los Premios de Cine Europeo 2022 y, además de ser la candidata de Bélgica para los Premios Óscar 2023, es una de las favoritas para proclamarse la mejor película internacional por la Academia. Pero, más allá de todos estos logros, el verdadero éxito de Close reside en la humanidad con la que refleja la niñez, reivindicando sin artificio una sensibilidad eterna y libre que nadie nunca debería rechazar.

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