Para abstraernos de la historia detrás del 14 de marzo del año pasado, traemos como cada domingo una recomendación de tres obras distintas con algo en común. En este caso, se tratan de un pintor, una película y una canción tremendamente evocadoras. Dos de las producciones tratan explícitamente el amor, el desamor y la soledad, mientras la última es una ventana abierta a una historia no escrita donde, con un poco de proyección, todos los conceptos podrían colisionar. Cada una de estas recomendaciones esconde, de una forma y otra, una historia detrás.

Artista: Ron Hicks

El pintor estadounidense hace gala de una paleta que combina brochazos de Schiele y Klimt en una atmósfera atemporal. Su estilo, antes más figurativo y elegante, está poco a poco evolucionando a uno más abstracto, más vocal, más transgresor. Sus colecciones más recientes dejan los besos y los encuentros idílicos atrás para hablar de las normas no escritas de la sociedad y de la violencia sistemática a los negros. Cada retrato, sea o no abstracto, pertenezca a la etapa onírica o social, provoca en el espectador la sensación de estar viendo algo hermoso y único, íntimo pero potente. 

Pinturas de Ron Hicks
De izquierda a derecha: Fleur, Love on The Road, Paradoxical Propensities, The Embrace II, Solace y Rebel.

Cine: La cama de Mónica Lairana (2018)

El filme argentino relata las últimas 24 horas de una pareja que ha decidido separarse tras pasar la vida juntos. Durante este día, trabajarán juntos para desmantelar su historia a la vez que desnudan la casa donde habitaron. En una montaña rusa de tristeza, deseo, intimidad, rabia y frustración, tratarán también de hacer el amor una última vez. Una mirada desnuda y llena de verdad a lo que son las despedidas en el amor. Sin tapujos ni disfraces. Sin miedo a cansar o escandalizar. La historia detrás de la ruptura. 

Película argentina de Mónica Lairana
Fotograma de La cama (2018) de Mónica Lairana.

Música: A Piece of the Sky de Swans (2012)

La banda musical estadounidense Swans es prácticamente incalificable en cuanto a su diversidad de estilos y a su prolífica producción. Desde Discordia recomendamos un pedacito de esta trayectoria en el formato de una canción sensorial y experimental: A Piece of the Sky, que pertenece a la segunda parte del álbum The Seer (2012). La narrativa convierte la canción, en su mayoría instrumental, en un auténtico viaje. Donde unos oirán fuego, otros escucharán una lluvia torrencial. Si se mantiene la mente abierta, los sonidos formarán imágenes, más o menos vagas, y podrán llegar incluso, ayudada o interrumpida por las curiosas transiciones, a formar una historia intraducible. A Piece of the Sky es una canción de larga duración pero lejos aún de los límites que el grupo establece en el mismo álbum. Lo mejor es escucharla cuando se disponga de tiempo para sumergirse en la experiencia con los ojos cerrados y los poros abiertos.

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