¿Qué ha pasado con la última temporada de La casa de papel? ¿Qué tiene que ver con Perdidos? (SIN SPOILERS)

La casa de papel (2017-) es un hito de la cultura audiovisual española y eso es innegable. Pocas series de nuestro país (por no decir ninguna) han tenido tanto recorrido y tanto impacto, no solo aquí, sino fuera de nuestras fronteras. Incluso ha llegado a ganar un Premio Emmy, algo impensable para muchos, teniendo en cuenta lo elitista de los premios internacionales de lo audiovisual. La historia es buena, los actores lo bordan y, en lo personal, el montaje me parece una absoluta maravilla. No obstante, no todo es de color de rosa, y esta temporada ha continuado lo que empezó la anterior: el Crepúsculo del Ídolo.

Como muchas series, La casa de papel está cayendo en lo que me he atrevido a denominar “Efecto Perdidos“: la complejidad narrativa termina por superar a sus guionistas; los arrastra (por alargar innecesariamente la serie) hasta un pozo en el que casi todo es predecible, repetitivo e, irónicamente, precipitado. Precisamente, hacer series tan largas debería darte la posibilidad de tomarte con más calma los sucesos dentro de tu universo, ¿no? Sin embargo, como hemos visto en esta última temporada, los guionistas han terminando abusando del recurso Houdini, que es ya marca de la casa.

Jeff Fahey, Naveen Andrews, Daniel Dae Kim, Matthew Fox, Jorge Garcia, Josh Holloway, Yunjin Kim, and Evangeline Lilly en Perdidos (2004).
IMDB.
Jeff Fahey, Naveen Andrews, Daniel Dae Kim, Matthew Fox, Jorge Garcia, Josh Holloway, Yunjin Kim, and Evangeline Lilly en Perdidos (2004).
IMDB.

En las dos primeras temporadas, este recurso era recurrente, pero estaba bien metido. “Estás viendo esto, pero en realidad lo importante es lo que no has visto”. Era un juego de ilusionismo maravillosamente orquestado, en cuanto a guion se refiere. Ahora, en muchas ocasiones (salvando quizá el truco final de la temporada) sabes en todo momento que lo que está pasando en pantalla es solo un decorado. Esperas todo el rato que desvelen el truco y, cuando lo hacen, pierde la gracia.

La casa de papel no es, ni por asomo, la serie más compleja narrativamente hablando, porque todos debemos admitir una cosa: el robo a un banco no da para tanto. El problema es que es cada vez más común dentro de la industria chuparle todo el jugo a una serie, sin dejar que respire o que tenga la oportunidad de recuperarse de lo anterior. De cara al espectador mainstream, al principio no importa mucho. Engancharse a una serie es común para todos (y más en estos días de cuarentena), pero hay que saber cuándo decir basta. Cuando la calidad de las temporadas decrece a ritmos alarmantes o se vuelve tan enrevesada que es casi incomprensible, se pierde las ganas de continuar con la serie. Y, por desgracia, este efecto abarca todos los géneros: Perdidos (2004-2010), Big Bang Theory (2007-2019)... y ahora está pasando con La casa de papel. Da igual que lo que pasa en pantalla tenga sentido, si es predecible y precipitado, a nadie le gustará.

Por ejemplo, el final de Juego de tronos (2011-2019), por mucho que levantase ampollas, tenía sentido. Al menos, desde un punto de vista de guion (evolución de personajes, de la historia…) lo tenía. Por desgracia, a nadie le apetecía ver en el trono a quien se sentó al final en el trono. ¿Por qué? Porque, por sentido que tuviera, era aburrido. Porque no existía ningún final que fuera a satisfacer a nadie para Juego de tronos. Para mí, no termina donde termina, sino unas escenas antes. El final del arco de Jon-Daenerys, con la imagen de Drogon haciendo arder el Trono de Hierro es, sin lugar a dudas, inmejorable. Tiene una carga tan potente dentro de lo que simboliza en ese universo que, analizada con lupa, es una obra maestra. ¿Un final abierto? Desde luego. Pero ¿y qué? Birdman (2014) de Alejandro González Iñárritu tiene un final abierto y es maravilloso. En mi humilde opinión, la industria debería empezar a arriesgarse con ese tipo de finales, y nosotros, como espectadores, deberíamos empezar a aceptarlos como una posibilidad. Porque a veces cerrar algo puede ser mucho más decepcionante que dejarlo a la imaginación de cada uno.

El Trono de Hierro ardiendo. JUEGO DE TRONOS (8x06) THE IRON THRONE.
El Trono de Hierro ardiendo. JUEGO DE TRONOS (8×06) THE IRON THRONE.

La cuarta temporada de La casa de papel me ha gustado, pero (al menos para mí) siempre salvada por su montaje. Si quieren cerrar bien la historia en la quinta (y, por Dios, espero que última), me temo que van a tener que replantearse muchísimas cosas. Hay fallos de guion (que no diré por no hacer spoilers), pero que se ven desde el primer capítulo. A lo mejor tienen que arriesgarse, y su riesgo quizá sea visto al principio como un error, pero con el tiempo se valorará en positivo, como siempre se han valorado los riesgos en la historia del cine. Y si no, que se lo digan a Orson Welles.