No son buenos tiempos para hablar de bondad ni de inocencia. Parece que son tiempos de hacerse los duros, los superiores en tiempos de incertidumbre. Desde Discordia recomendamos tres obras que tratan la inocencia desde etapas muy distintas de la vida: la edad adulta, la niñez y la adolescencia.

Serie: ‘Derek’ de Ricky Gervais (2013)

Con una humanidad desbordante, el creador de The Office se corona como un guionista y actor extraordinario. La serie nos lleva al día a día de un personaje inolvidable que se ha ganado el título de la serie: Derek Noakes, un inocente cuidador de un geriátrico, y sus amigos y seres queridos. Derek te hará recuperar la inocencia y la fe en este mundo. Cada capítulo te hará reír y llorar. La serie está disponible en Netflix.

Fotograma de Derek, la serie dirigida, escrita y protagonizada por Ricky Gervais (2013).

Cine: ‘Un monstruo viene a verme’ de J. A. Bayona (2016)

Adaptado por J. A. Bayona de un libro con el mismo título, el protagonista de la película es un niño que da vida a un universo ficticio mientras lidia con una situación muy real: la enfermedad de su madre. El miedo, la inseguridad, la tristeza, la incertidumbre y un manojo de emociones más hacen de esta película una vía directa a los temores de la niñez. Una película para disfrutar y sumergirse durante 100 minutos que no te dejarán indiferente, aunque creas haber superado tu infancia.

Fotograma de Un monstruo viene a verme (2016).

Literatura: ‘Girl, Interrupted’ de Susanna Kaysen (1993)

Las memorias de Susanna Kaysen se remontan al tiempo que pasó ingresada en un hospital psiquiátrico en los 60. Sus vivencias son un micrófono a la complejidad de las enfermedades mentales, un llamamiento a la universalidad de la salud mental y a cómo cualquiera puede acabar en un hospital psiquiátrico. Traducido al español como Inocencia interrumpida, el libro tuvo una adaptación cinematográfica que dista negativamente del original, pero que le proporcionó a Angelina Jolie el premio de la Academia como Mejor Actriz de Reparto en el año 2000.

Portada del libro Girl, Interrupted, de Suzanne Kaysen (1993).