¿Qué es la virginidad? ¿Es algo biológico? ¿Algo sentimental?

El término de virginidad implica que algo se pierde o se rompe con el sexo. Se trata de un concepto creado para conseguir mantener a las mujeres como posesiones que podían ser “desfloradas” y juzgadas según su actividad sexual. Pero ¿qué es la virginidad hoy en día? ¿Es la primera masturbación? ¿El primer orgasmo? ¿Es tener sexo con penetración por primera vez?

Muchas personas han sido educadas en que el sexo es algo sucio, algo de lo que es mejor no hablar. Lo curioso es que estas personas, en su mayoría padres que preferirían morirse a explicarle a sus hijos los diferentes tipos de preservativos que existen, también elegirían que estos les mintieran en cuanto a si son sexualmente activos antes que hablar con ellos de las dudas que les pueden surgir. Los padres prefieren obviar la realidad antes que intentar que sus hijos se sientan a gusto en la vida sexual que tienen.

Desmitificando el himen

En la sociedad oriental, el tema de la virginidad sigue teniendo el deje sagrado del que la occidental se ha ido librando poco a poco. Sin embargo, seguimos encontrando rituales como la conocida “prueba del pañuelo” en las bodas gitanas o la reconstrucción del himen por parte de las mujeres en países musulmanes. Para ellas, el himen muchas veces representa la virginidad. Esta membrana situada en el interior de la apertura vaginal ha sido la protagonista de muchas disputas y falsas informaciones. Mientras que es cierto que mediante la penetración el himen puede romperse, lo que es conocido falsamente como perder la virginidad, hay muchas otras posibles formas de rompimiento del himen: desde la masturbación, a pruebas médicas, lesiones y enfermedades o incluso ejercicios como la gimnasia o la hípica. No es necesario de un acto sexual para que el himen se rompa, por lo que carece de sentido darle tanto protagonismo. Dicho esto, hay mujeres que nacen con un himen particularmente flexible y que incluso con penetración no se rompe, por no hablar de la gran cantidad de mujeres que nacen sin esta membrana.

Las lesbianas no son vírgenes

La mencionada concepción del himen como equitativo a la virginidad ha derivado en conclusiones tales como que las mujeres lesbianas que no hayan tenido relaciones previas con penetración son vírgenes. Este es un pensamiento falocentrista y erróneo. Es descabellado pensar que, si dos mujeres son pareja y han pasado la vida juntas, con incontables momentos sexuales, seguirían siendo “vírgenes” a los 50, 70 o 90 años. No podemos esperar que el sexo con una mujer tenga tan poca importancia en comparación con el sexo con un hombre que este, por tener pene, pueda “desvirgar” incluso en relaciones donde una mujer no está sexualmente atraída hacia el hombre.

Mujeres en lencería en la cama (COTTONBRO, PEXELS)

La virginidad como elección

En el caso de los abusos sexuales, muchas víctimas sienten que la presión por haber “perdido la virginidad” de una forma tan terrible las hace sucias e inválidas frente a la sociedad. Esto reafirma que el término de virginidad pocas veces puede dar lugar a algo distinto de la vergüenza o del pudor. En el caso de las víctimas de abusos, crea una mayor dificultad a la hora de mantener relaciones sexuales tras el episodio, sumado a la superación del trauma físico y psicológico que supone un abuso sexual. ¿Cuántas veces se ha preguntado “cómo fue tu primera vez”, como si dijera algo de ti? Algunas de las víctimas, e incluso personas que no han sufrido ningún tipo de abuso, deciden “recuperar su virginidad” como una forma de vida, autoproclamándose vírgenes incluso después de haber tenido relaciones sexuales, en su mayoría hace tiempo. Esta decisión les permite tomar control sobre cómo se quieren presentar de cara al mundo, en caso de querer hacerlo. Esto es posible porque la virginidad o la falta de ella es algo que concierne solamente a la persona en cuestión.

Algunos consideran que es el amor el que “desvirga”. Solo cuando consideran que han estado cómodos con una persona sexualmente por primera vez sienten esa sensación de emoción que atribuyen a La primera vez, aunque no su primera vez, y consideran que pueden perder la virginidad hasta años después de haber tenido su primer encuentro sexual.

Adiós a la virginidad

La virginidad es un término en progreso de extinción, o al menos así debería ser. Aunque la primera experiencia sexual es importante y puede marcar la forma en que una persona se dirige al sexo en un futuro, no determina cómo será su futuro sexual ni cambia en ningún aspecto quién es como persona. Las películas y series de hoy en día dan una imagen errónea de lo que significa no haber tenido ninguna experiencia sexual: algo completamente natural. Es hora de dejar de juzgar a otros (y sobre todo a nosotros mismos) por lo que es socialmente considerado como virginidad.