El metraje encontrado o found footage es un subgénero muy interesante dentro del cine de terror. El toque de realismo que les da a los largometrajes esta forma de producción tan peculiar hace que las películas de este género sean una experiencia única, que suele evocar sentimientos en los espectadores que otras no son capaces.

 

No es casualidad que estas obras tengan bastante éxito dentro de la filmografía de terror, ya que, en el caso de que estén correctamente hechas, son capaces de crear fuertes vínculos entre el espectador y los personajes, debido a que vivir la experiencia en primera persona nos hace empatizar con ellos de forma muy natural.

El largometraje considerado pionero de este subgénero es Holocausto Caníbal (1980), una obra bastante dura de ver, con escenas extremadamente explícitas y perturbadoras. Esta película está producida en la forma más básica de este subgénero, la cual consta de un grupo de personajes siendo grabados por otro, que actúa como protagonista o coprotagonista. Esta persona que maneja la cámara, normalmente es o pretende ser un principiante, lo que aporta bastante más realismo a la situación. Esto se hace bastante evidente por los planos mal encuadrados y que, en ocasiones, no aportan nada. Además, esta forma de grabación propicia la aparición de numerosos planos secuencia a lo largo de los largometrajes. Realmente hacen que parezca que una persona común es quien maneja la cámara, y consigue aportar un realismo único. Unos años después surgió la película que dio algo de notoriedad al metraje encontrado: The Blair Witch Project (1999), un muy buen thriller que oscila entre lo psicológico y lo paranormal, cuyo final está abierto a muchas interpretaciones y teorías. Dirigida por Eduardo Sánchez y Daniel Myrick, este largometraje cuenta con una ambientación sin igual, y logra generar mucha tensión, ayudándose de la forma de producción. Este film sigue al pie de la letra los esquemas del found footage, siendo toda ella grabada por una misma cámara operada por una persona inexperta.

Fotograma de The Blair Witch Project (1999)

A partir de The Blair Witch Project, el subgénero ha evolucionado bastante durante las dos últimas décadas y numerosas obras han surgido siguiendo este particular estilo. Algunas de las más destacables e innovadoras en cuanto a la forma son la española REC (2007), la cual fue un gran éxito en el ámbito internacional, produciéndose adaptaciones que intentaban imitarla, y Paranormal Activity (2007), una gran obra la cual, con su limitado presupuesto, consiguió hacer estremecerse a millones de personas. La trama de la primera gira en torno a un brote de una enfermedad. En esta ocasión, nuestra protagonista no es la cámara, sino una periodista la cual es grabada por un operador profesional. Es curiosa la evolución del cámara a lo largo de la trama, el cual pasa de grabar y documentar de forma correcta a hacerlo de forma errática debido a la situación en la que se ven envueltos, y este cambio en la forma de grabar acompaña a la de la trama de forma muy eficaz, aportando más tensión todavía. Paranormal Activity, por otro lado, plantea un nuevo modelo de metraje encontrado. Esta vez las cámaras no son operadas por nadie, sino que son estáticas. Esto hace que en muchas ocasiones los espectadores seamos conscientes de cosas que los protagonistas no, y esto supone un cambio bastante grande en comparación a las películas found footage anteriores. El hecho de que el espectador ahora pase a ser omnisciente crea un sentimiento de impotencia, al ver cómo ocurren cosas para las cuales los personajes no tienen explicación pero nosotros sí. Sin duda, una película que cumple sus objetivos de forma muy eficaz.

Rec] (2007) Película - PLAY Cine
Fotograma de REC (2007)

Tras las dos anteriores obras, parecía que ya estaba prácticamente todo hecho dentro del subgénero. Esto se hace evidente al ver que las secuelas y el resto de nuevas películas de metraje encontrado no traían consigo ninguna innovación. Sin embargo, en 2019 se estrenó la coreana Gonjiam. La película mezcló todo lo que se había hecho hasta ahora en el subgénero, mezclándose cámaras go pro operadas por personas, con cámaras estáticas situadas a lo largo del escenario en el que se desarrolla. Gonjiam hace un gran trabajo al hacernos sentir como que estamos viviendo toda la experiencia, con escenas extremadamente bien producidas que no te dejarán indiferente.

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Fotograma de Gonjiam (2019)

Gracias a la increíble evolución que ha tenido el found footage dentro del género de terror, ha alcanzado una gran notoriedad, y no es para menos. La inmersión que son capaces de conseguir las películas de este subgénero no tiene comparación. Personalmente como espectador me mantengo expectante ante este crecimiento, y aguardo con ansia nuevos títulos que sigan haciendo evolucionar el metraje encontrado.