Se dice que lo bueno se hace esperar, ¿no? Si esto es cierto, la publicación literaria de este mes lo deja muy claro. En esta quinta edición de la Vitrina literaria de Discordia podrás acompañar a Aarón Wong con un botellín en su balcón, reflexionando sobre madurez, incertidumbre y libertad; llorarás a la vez que convertirás palabras en balas, igual que hace Mónica Miranda en sus poemas, y podrás cruzar la laguna Estigia con Beatriz Galán (o con Caronte, quién sabe). Espero, querido lector, que estés preparado para sumergirte en las mentes de estos jóvenes talentos que tienen mucho que decir. Buen viaje.


En el balcón – Aarón Wong

Estoy en el balcón
rodeado de humo e incertidumbre,
envuelto en irradiantes deseos de reventar
mi cabeza (y sus crías dudas)
contra el metal descarchado de la sensatez.
¿Qué hago aquí, si no?

¿Qué hago con el botellín entre los dedos
si no voy a despegar los colores
de esta cara pálida,
semifusa confusa de mi lamento?
¿Cómo le quito a mi lengua el sabor
a metal rojizo y sensato de nocturnidad
si es de día y ya no pega el solecito?
¿Cómo me quito, me salgo de este timo
que ha resultado ser la adultez?

Supongo que lo primero será
desmentirme la boca contra el piso;
tragar.
Arañarle a la foto el blanco y negro,
y vestirme con su capa de saliva y piel.
Empezar a creer en mí más que en las postales.
Y quizá, solo quizá,
entender de una buena vez que ser niño
ya no está de moda en el balcón.
Que hay que florecer
aunque no sea en una terraza.

Procurar no ser lo que de mi ser
esperan los demás.
Aprender a esperar.
Aprender a golpear.
Aprender del golpe.

Que quizá la clave para ser un buen adulto
no sea ser el más capullo
sino el más libre.

Y con la libertad, salir al balcón
con un botellín, un vestido de humo
y una foto en blanco y negro, y fingir
que soy un crío que tiene dudas.

Fotografía de Aarón Wong

Puedes leer a Aarón Wong en su blog y en su cuenta artística de Instagram @aaron_wong__. Además, puedes escuchar su disco Trizas en Spotify, en YouTube y en todas las plataformas digitales.


Un libro es un arma – Mónica Miranda

Quien pudiera de nuevo apuñalarme
caería desarmado ante mis ojos, 
estos que hoy yacen rojos 
por el veneno de unas frases no resueltas.

Y es que llorando se redirigen los ríos 
a estas cuencas ya cansadas 
que, con tanta pena, maltratadas, 
por mentiras se cuartean.

Fue morir, fue asesinarme 
en la escena de tu presencia, 
que tanto busca desquiciarme 
que tanta tinta causó demencia.

Pues un libro es un arma,
es la más vil agudeza 
y tus palabras fueron las balas 
que me dañaron con fiereza.

Más quisiera que hoy me vieses postrada ante la estantería 
que aunque trates de ocultarte 
Dios sabe bien lo que querías.

Y hoy que yazco muerta, me despido con unos versos. 
Pues quien hiere con esta ciencia se le retoman los lamentos.
Y ahora llora, llora la vida de la que te serviste para tu ego.
Y ahora llora, llora alma mía 
que tú eres pluma mas yo soy fuego.

Dibujo de Mónica Miranda

Puedes seguir y leer a Mónica Miranda en su cuenta artística de Instagram @polvo_enamorado.


Catábasis – Beatriz Galán

Sonaron los grilletes de nuevo y, al encender la luz, se encontró en mitad del Hades.
No eran aedos, eran pecadores con timbales.
Creyó que todo era mímesis dentro de un sueño pero estaba despierto;
sin Orfeo ni trofeo, con Caronte delante, continuó una larga marcha en esa barca:
su gran éxodo hacia ninguna parte.

Fotografía de Beatriz Galán

Y hasta aquí la Vitrina literaria del mes de noviembre. Esperamos que te haya gustado y te animes a echar un vistazo al resto de ediciones en nuestra web si todavía no lo has hecho. Recuerda que si quieres participar y enviar tus relatos breves o poemas, solo tienes que rellenar el formulario en Colabora o enviar un correo a discordiamagazine@gmail.com.

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