Por Sofía Kofoed, Ángel Gómez-Lobo y Silvia Serrano

Esta recomendación va dedicada a la usuaria de Twitter Elena de Lara (@nekrowmancer), que, con muy buen criterio, el otro día criticaba en la red social del pajarito esa artificial correlación entre lo oscuro y lo monocromo con lo adulto. En Discordia creemos en los colores (y nos flipan), así que hoy recomendamos tres obras altamente policromas.

Cine: ‘The Florida Project’ de Sean Baker (2017)

La obra dirigida y escrita por Sean Baker funciona con la precisión de unos prismáticos que apuntan hacia la preservación de la inocencia en la infancia. The Florida Project está protagonizada por unos personajes cercanos y humanos, vivos y rebeldes, libres, que consigue enseñar realidades paralelas. Es una película que hace que el espectador se coma un regaliz negro pensando que es algodón de azúcar. Una mirada de reojo a la conciliación familiar en situaciones reales y no tan lejanas.

Música: ‘Phantom Pop’ de Elphomega (2011)

Para cualquier oyente poco familiarizado con el mundo del rap, este género surgido en las calles de Nueva York puede resultar árido y poco accesible, como un desierto de ritmos hardcore, rimas crudas y Ego-Trip. Precisamente de esta tradición (que en España está presente en grupos como Violadores del Verso o Hablando en Plata) surge el segundo largo de el MC malagueño Elphomega, El Testimonio Libra (2007), que precedió a Phantom Pop, un disco de rap fresco y sorprendente que rompe con los tópicos y que, gracias al productor Doc Diamond, irrumpe en el terreno de lo bailable con unas bases cuidadas y coloridas que se adelantan al vaporwave.

Serie: ‘The Act’ (2019)

Protagonizada por Patricia Arquette y Joey King, esta serie basada en hechos reales deja más que claro que la realidad puede superar a la ficción. Pese a los tonos pastel que predominan en la paleta de colores, en The Act se cuenta la terrorífica historia de una madre que controla de manera enfermiza a su hija, atribuyéndole enfermedades y diagnósticos que no padece. Esta serie, dura y pertubadora, muestra el sufrimiento de Gipsy (Joey King) ante el control, los engaños y la infantilización a la que su madre Dee Dee (Arquette) la tiene sometida. Pese a que viva por y para su hija, Dee Dee llega al punto querer que Gipsy sea más dependiente de lo que es en realidad.