Si para ti la industria del K-pop también es un misterio por descubrir, este documental de Netflix es una buena manera de adentrarse en él. Además, en este artículo te daré las claves necesarias para ponerte en contexto.

Blackpink: Light Up the Sky (2020) es un documental musical sobre el grupo femenino surcoreano Blackpink, dirigido por Caroline Suh, que realiza un seguimiento al grupo desde sus inicios hasta su etapa más exitosa. Blackpink debutó en 2016 desde la compañía YG Entertainment, que no había sacado ningún grupo femenino desde hacía siete años. Desde entonces, Blackpink se ha convertido en el grupo femenino de K-pop más escuchado y con más éxitos en listas como Billboard, además de ser el primer grupo coreano de la historia en actuar en el famoso festival Coachella. Este grupo compuesto por Jennie, Jisoo, Lisa y Rosé es el más conocido fuera de Corea del Sur y cuenta con colaboraciones con artistas como Lady Gaga, Dua Lipa y Selena Gómez.

Personalmente, y según lo que he podido ver desde que me adentré en el mundo del K-pop, pensaba que este documental de Netflix sería algo de lo más comercial para alimentar a los fans, dándoles un contenido más íntimo de las chicas que llevan esperando durante años para obtener publicidad y más repercusión internacional. Al fin y al cabo, se trata de un acuerdo ente Netflix y una de las empresas más importantes de Corea del Sur: YG Entertainment. Sin embargo, me he encontrado con algo que no esperaba: una crítica bastante real a su propio sistema, con testimonios de las chicas, entre lágrimas, que podemos observar incluso en el tráiler, el cual os recomiendo ver a continuación.

Como habéis podido observar, se utilizan estos momentos emocionales donde las chicas cuentan lo mal que lo han pasado para romantizar y ensalzar la unión tan bonita que hay entre ellas, pero todas esas lágrimas tienen una justificación que iré desvelando a lo largo de este artículo.

Aun así, es muy sorprendente que hayan dejado mostrar este lado de la industria, ya que todas las productoras de K-pop son conocidas por ser ultra conservadoras y protectoras de su imagen. De esta forma, cuidan sus negocios y ventas, evitando cualquier tipo de publicidad negativa y críticas, tanto a la corporación como a sus estrellas, a las cuales controlan al milímetro. Por ejemplo, las chicas de Blackpink tienen normas muy estrictas en sus contratos que pueden tener graves consecuencias si no cumplen.

Convertirse en un idol

“Idol” es la palabra que se utiliza para denominar a las estrellas del K-pop que significa, literalmente, “ídolo”. Pero ¿qué hay que hacer para llegar a ser un idol de K-pop? En occidente, estamos acostumbrados a que los grupos de música se formen de dos maneras: que varias personas se junten por cuenta propia y lleguen a ser conocidos con mucha suerte, o que salgan de un concurso tipo The X Factor como One Direction. En Corea esto es muy diferente.

De esta forma, los jóvenes que aspiran a ser idols, cantantes o bailarines, tienen que entrar en un sistema controlado por todas las productoras del país. Estas empresas realizan audiciones donde deben presentarse para, con mucha suerte, ser seleccionados y entrar en la productora con un contrato como trainees o aprendices.

Los entrenamientos

Este sistema de entrenamiento puede durar desde unos meses hasta varios años, y funciona mediante un exigente sistema de evaluaciones y eliminaciones mensuales. Los aprendices entran al sistema en ocasiones desde los 13 años, separados de sus familias, y entrenando unas 14 horas diarias. Los entrenamientos en Corea son unos de los más duros que existen donde, aparte de entrenar habilidades como el canto, el baile, la interpretación y la disciplina, se les exige seguir estrictas dietas para estar a la altura de los estándares de belleza.

A estos duros entrenamientos hay que añadirles la concepción en la cultura asiática del miedo y rechazo al fracaso. Los trainees sienten una presión añadida de ser eliminados por ser una deshonra para sus familias, no haber sido lo suficientemente buenos o no haber trabajado lo necesario. Las integrantes de Blackpink admiten que hubiera sido una gran vergüenza ser rechazadas, y que era bastante traumático ver cómo sus compañeras eran eliminadas y mandadas a casa cada mes.

En el documental Blackpink: Light Up the Sky, las chicas verán imágenes de sus días como trainees, y ahí es donde veremos la mayor parte de las lágrimas. En sus testimonios admiten que fue una etapa muy difícil, que se planteaban si tanto sufrimiento merecía la pena, que no eran felices, que sus padres estaban preocupados y que, a pesar de ser las mejores en la actualidad, sus entrenadores solo tenían comentarios negativos para ellas. También nos contarán cómo ha repercutido en sus vidas entrar en el mundo del K-pop a una edad tan temprana. Todas tuvieron que abandonar su educación, sus amigos anteriores y sus países, en el caso de Rosé (Australia) y Lisa (Tailandia), estando lejos de sus familias y sin tener una adolescencia corriente.

El sistema de producción

No es difícil ver por qué a las productoras les gusta este modelo de fábrica. Tener una reserva de intérpretes altamente capacitados hace que una de las ansiedades críticas de las discográficas occidentales, como es el buscar talentos y ficharlos antes que los rivales, no sea un problema. La reemplazabilidad de los idols y los contratos rígidos los hacen más fáciles de controlar que las estrellas occidentales.

Nadie puede despedir a Justin Bieber, pero cada ídolo del K-pop tiene un jefe, además de contratos de muchos años de duración con condiciones muy estrictas. Como mencioné antes, entre las condiciones que tienen las chicas de Blackpink está la prohibición de conducir, fumar, beber, tener pareja, salir de fiesta, realizarse cirugía plástica, hacerse tatuajes, viajar solas, escribir o producir sus propias canciones y tener completo control sobre sus ingresos, sobre cuándo ver a sus familias y sobre su apariencia física; menos en excepciones donde la compañía lo permita. Varios idols han admitido que, con el tiempo, estas prohibiciones se suelen ir suavizando, pero siguen en sus contratos.

El lado oscuro del K-pop

Desafortunadamente, a pesar de la apariencia perfecta que caracteriza a este género, con sus pulidas estéticas, canciones, videoclips y la apariencia de sus idols, no todo es tan bonito como parece. Ya hemos podido conocer el duro proceso que pasan para poder llegar a ser lo que son, pero incluso en la cima, las adversidades no paran de llegar. En la industria de la música coreana ya se han dado varios casos de suicidios de estrellas del K-pop, además de un grave escándalo sexual. No es la primera vez que se escuchan rumores de prostitución de trainees para poder llegar a debutar en algún momento de sus carreras.

Los artistas se ven sobrepasados por cantidades inhumanas de presión, escrutinio constante, falta de privacidad, restricción de sus libertades y explotación de sus capacidades en giras, conciertos y promociones. Además, la industria es conocida por la negación de la salud mental y a veces incluso física de sus estrellas, por lo cual no es sorpresa que hayan sucedido varias tragedias.

Además, es importante tener en cuenta el abrumador fenómeno fan que desata el K-pop, siendo uno de los más alentadores para sus ídolos, llegando a ser tóxicos y obsesivos. Esta es una de las razones por las que no permiten tener pareja a las estrellas, o por lo menos no de manera pública, para no provocar los celos del fandom, que en ocasiones han lanzado amenazas de muerte a estos intereses románticos.

Para ampliar: Sigo llorando por Cepeda

Por otra parte, se encuentra el gran papel que tienen los estándares de belleza, tanto en la industria como en la cultura coreana, donde la cirugía plástica es algo bastante común y que no cuenta con tanto tabú como en la cultura occidental. No es raro que muchos (o la mayoría de los idols) tengan algún tipo de cirugía o procedimiento estético realizados antes de debutar para ajustarse a la estética impuesta.

‘Visuals’ de grupos femeninos de K-Pop. (V Live)

En otro lugar, se encuentran los preocupantes estándares de delgadez y peso. En mujeres, no es habitual encontrar estrellas que superen los 50 kilos de peso, lo cual es muy grave teniendo en cuenta el exhaustivo trabajo físico que realizan en sus actuaciones, donde hemos visto a más de un artista desfallecer o sin energía.

Para finalizar, recomiendo ver esta animación inspirada en el proceso hacia el debut de una estrella del K-pop, que denuncia todo lo que he mencionado en esta última parte. Por supuesto, mencionar que este no es el caso de toda la industria, pero creo que es importante conocer el contexto que marca este nuevo fenómeno de masas.

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